Insólito: El mejor mecánico de la zona sur, el Tano Gigi, quiere parar un poco la moto

Luis Milán se retira a los 80 años. Asegura que la decisión está tomada y que a partir de fin de año sólo irá a su emblemático taller de visita. Para distraerse o asesorar en alguna reparación.
Para muchos Luis Milán es un desconocido, pero no el Tano Gigi -como se lo conoce-, una leyenda del motociclismo y de la mecánica en la zona sur y en el país.
El Tano Gigi asegura que dejará su pasión a un lado para poder disfrutar de otra forma la vida. Con 80 años recién cumplidos sigue en su taller de Las Heras y las vías reparando todo tipo de motocicletas, “lo que nadie puede arreglar”, él le da su propia garantía de reparación.
“Espero para fin de año retirarme”, le repite Gigi a El Suburbano, mientras trabaja con una pieza japonesa en el banco de su taller.

– ¿Es cierto que te retiras…?
– Pasaré a distraerme un poco, pero nada más.
– Sos un emblema de Quilmes, ¿estás consciente de eso?
– Sí. En el año 48′, cuando vinimos de Italia, mi papá había puesto un taller. Seguí con él y seguí mis estudios secundarios: Mecánica en el Otto Krause. Mi papá tuvo un accidente y tuve que largar mis estudios para seguir trabajando y mantener la familia. Al hablar de mi trayectoria uno recibe cosas buenas y cosas malas. Hay que seguir. Me gusta lo que hago.
– ¿Sabes aproximadamente cuántas motos arreglaste?
– Ni idea. Es incontable. En aquellos tiempos se empezó en el año 48′ con motos inglesas. Después vinieron las italianas y japonesas. Y ahora vienen las motos chinas, japonesas, italianas. Este tiempo es distinto, hay otras técnicas, otro confort, nada que ver. Por eso digo que lo que va a venir va a ser mejor. Lo pasado ya está.
– ¿Y con los clásicos?
– Los clásicos son de afecto. De sentimiento. Si tuviera que comprar para usar día a día una moto no dudo en comprar una moderna. Las prestaciones que tienen los vehículos nuevos no lo tiene una moto vieja. Una moto del año 80′. Ni hablar del 49′, 50′, 60′.
– ¿Qué fue la moto más extraña que arreglaste?
– Una Douglas, Sunbeam, te estoy hablando de años viejos. Más que todo, vehículos de avanzada ,como la Ducati del año 58′-60′, en esa época era una moto de avanzada. Tenía diez años de avance en relación a las de su época, con motores del mismo año. Hoy mismo la recomiendo porque es un vehículo muy pero muy bueno. Los japoneses superan casi todo: Tecnología, terminación, el buen gusto. Ahora, si buscamos presencia, estilo, detalles, y algo lindo, las motos italianas están en la vanguardia.
– ¿Qué fue lo más raro o anecdótico que te haya pasado dentro del taller?
– Puede ser un motor que lo hiciste muchas veces y a lo mejor una pavada te pone en un problema que no lo podés ubicar. A través de los años adquirís experiencia. Entonces vas paso a paso descubriendo los problemas. Nadie es perfecto en la vida, pero nos podemos equivocar. Reconozco que las complicaciones las he soportado y las pude sortear.
– ¿Corrió en motociclismo?
– Más que correr me dediqué a la preparación. Me gustaba mucho la parte mecánica. He preparado mucha moto y karting. He trabajado con “Polilla” Dieguez, salió campeón en Speedway, en circuito de tierra. Corría con una Zanella RK en el 62′.
– ¿Manejas moto actualmente?
– Sí.
– ¿Qué moto?
– Todas.
– ¿Todas?
– Sí, sí. Ahora trato de no subirme mucho a motos pesadas. Después de los 50 o 60, uno empieza a perder la fuerza y como son un poco pesadas… Igualmente subo, eso sí: sin hacer boludeces. Pero ando.
– ¿Qué le recomendarías a un motociclista?
– Que empiece de temprano a conducir y que se respete la moto. Si aprende a andar, respeta la moto y respeta el tránsito, no va a tener ningún problema. Es el vehículo más económico y rápido. Hay que respetar lo que hay debajo del culo.

Mientras dialogaba con El Suburbano, Gigi no paró un segundo de dar indicaciones técnicas sobre las tareas que se realizaban en el taller. También atendía el teléfono y saludaba a sus clientes que pasaban y tocaban bocina. “Estoy a un punto del descanso. Estoy bien anímicamente y físicamente. Necesito un poco de libertad, y a partir de fin de año voy a disfrutar un poco. Venir sin obligaciones. Mirar, asesorar. Y es posible, hacer algún viaje. Despejarme un poco los últimos años que me quedan”. Un capo.