Adiós a un grande: Roberto De Vicenzo

Berazategui está de duelo. Tras conocerse la triste pérdida que dejó su deceso, el intendente Juan Patricio Mussi decretó tres días de duelo en la ciudad. Duelo que conmemora la memoria del vecino de Ranelagh, quien falleció a los 94 años y dejó una huella imborrable en Berazategui.
El gran Roberto De Vicenzo Berazategui fue homenajeado en vida por Berazategui. Distintos espacios de la ciudad llevan su nombre: el Museo del Golf y la cancha del Ranelagh Golf Club, además del Centro de Actividades Deportivas, Culturales y Recreativas.
Vecino Ilustre de la Ciudad, declarado por el Concejo Deliberante en el año 1998. De Vicenzo nació el 14 de abril de 1923 en cerca-nías de la actual Estación Chilavert. A los 8 años se inició como caddie en el Club Deportivo Mitre de Villa Ballester, cercano a su casa. Junto a sus hermanos mayores -8 en total ésa era una forma de aportar dinero a un humilde hogar que solo contaba con el sostén económico de su padre, pintor de brocha. Cargando bastones y juntando pelotitas, nació el amor de Don Roberto por el Golf, un amor incondicional que lo empujó a convertirse en uno de los mejores deportistas de todos los tiempos.
En 1933 jugó su primer torneo de caddies en el mismo club don-de trabajaba. Con 15 años recién cumplidos, en 1938 debutó como profesional, participando de los primeros 36 hoyos del Abierto de la República Argentina en Ituzaingó. En 1942 se daría un hecho tra-cendental para la vida profesional y personal de De Vicenzo: como asistente de Armando Rossi, llegó al Ranelagh Golf Club de Berazategui, en donde conoció a su esposa e inició su carrera ascendente como golfista. De allí no se fue más: hasta sus últimos días residió en este distrito del sur del conurbano bonaerense, del que, según sus propias palabras, era “un hijo pródigo”.
De Vicenzo ganó 230 torneos alrededor del mundo, incluidos cuatro torneos del PGA Tour y el Abierto Británico. Se pueden mencionar sus grandes actuaciones en el Senior PGA Tour, donde conquistó tres veces el Liberty Mutual Legends of Golf, y el primer U.S. Senior Open en 1980. Además, triunfó en el PGA Seniors Championship de 1974, y representó al país 17 veces en la Copa Canadá y en la Copa Mundial de Golf, llevando a la Argentina a la victoria en 1953.
También recibió una cantidad innumerable de honores, trofeos y reconocimientos. Entre ellos se destacan el Premio Olimpia de Oro en 1967 y 1970; o el Premio Konex de Platino como el mejor golfista de la historia de la Argentina, otorgado por la Fundación Konex, en 1980. En el año 1999 fue considerado como uno de los cinco más grandes deportistas argentinos del siglo XX (junto a Juan Manuel Fangio, Diego Maradona, Carlos Monzón y Guillermo Vilas) por el Círculo de Periodistas Deportivos Argentinos. Y desde 1989 forma parte del Salón de la Fama del Golf Mundial.
De Vicenzo era un campeón de la vida. Hay una famosa anécdota del mundo del golf que refleja la manera en que vivió. En el Masters de Augusta de 1968, resignó la posibilidad de un desempate por el primer puesto al comprobarse que su compañero de línea, Tommy Aaron, anotó un golpe de más, lo que lo relegaba al segundo lugar. De Vicenzo, quien firmó y presentó la tarjeta, advertido del error en su anotación, no culpó ni a Aaron ni al comité. Sólo esbozó: “Que tonto soy”.