Berazategui: Una mano para salir del infierno de las drogas

De manera gratuita funciona un consultorio para la atención y prevención de casos de drogadicción en la Parroquia Sagrada Familia. También se asisten familias y se brinda contención

Desde septiembre funciona un consultorio gratuito para la atención y prevención de casos de drogadicción en la Parroquia Sagrada Familia. Espacio que cuenta con el apoyo de la Pastoral de Drogadependencia Cefe-rino Namuncurá de la Diócesis de Quilmes.
La profesional Adriana Villacian y la psicóloga Alejandra Rodríguez son las responsables de asistir a personas drogadependientes, dar respuestas a toda clase de consultas, y realizar tareas de contención familiar y orga-nizar talleres preventivos y educativos.
“Actualmente, la drogadicción es una epidemia que está en camino a transformarse en una pandemia. Y lo más preocupante es que ya no se trata solamente del adicto adulto o de mediana edad, sino que ahora hay chicos de diez años que se drogan y eso les va destruyendo el cerebro”, advierte con preocupación Adriana Villacian, técnica de Prevención de la Drogadependencia en la Universidad de El Salvador.
Y agrega: “Que un niño de esa edad se drogue es una tragedia, pero estamos más a tiempo de poder recuperarlo. El problema es cuando también los padres son los que consumen. Ahí ya es mucho más difícil”.
Desde hace tres años, Villacian aporta voluntariamente su conocimiento y pericia sobre el tema en la Pastoral Ceferino Namuncurá, perteneciente al Obispado de Quilmes. Sin embargo, como vecina de Berazategui sintió la necesidad de abrir un espacio de estas características en la ciudad donde vive. Fue así que, en 2017, se contactó con las autoridades de la Iglesia Sagrada Familia, donde el Padre Francisco Urbanija abrió las puertas de la Parroquia, ubicada en 148 entre 13 y 14. “Gracias al Padre Francisco y a Norma, su secretaria, que le acercó mi pedido, aquí puedo atender a los padres que tienen dudas e inquietudes con respecto a sus hijos, o a los mismos adictos, ya sea de manera individual o grupal”, explica Villacian, y aclara que, si bien la iglesia cede su espacio, “acá no se discrimina a nadie: el lugar se encuentra abierto a vecinos de cualquier credo o incluso de otras localidades”.
En este sentido, le sugiere a los padres acercarse a su consultorio, “aunque la duda sea pequeña o hasta una falsa sospecha. Cualquiera puede tener un caso de adicción en la familia, lo importante es enterarse rápido y la duda es lo que hace que vengan a pedir ayuda. Si es verdadera, inmediatamente empezamos a afrontar el problema. Aquí se escucha, se contiene, se explica y se toman decisiones de acuerdo a las características de cada paciente”, indica antes de dar a conocer una de las experiencias más recientes de este nuevo espacio dentro de la Parroquia Sagrada Familia (148, entre 13 y 14) donde atiende todos los miércoles, de 16 a 18 horas (durante enero, de 16.30 a 18.30).
“Hace muy poco llegó un joven pidiendo ayuda y nos contó su terrible historia. Se drogaba desde los 11 años y estaba en situación de calle, porque su pareja le había puesto un límite. Junto a la psicóloga desarrollamos un trabajo de contención permanente y evaluamos que se trataba de un caso de internación. Inmediatamente tramitamos un turno en la SEDRONAR y desde hace un mes y medio se encuentra internado, recuperándose, en la Fundación Programa Yo Pude”, cuenta Villacian.
“Este fin de año me mandó un mensaje muy emotivo, a través del celular de su esposa, donde me agradecía por haberme encontrado en su peor momento. Cuando lo vea, yo voy a agradecerle a él por seguir adelante y recuperar su vida”, finalizó.