¿Cómo corta la saga Quilmes?

Como esas series malas con bajo presupuesto el Cervecero insiste en encaminarse hacia otro descenso que bien podría ser la temporada final ¿cómo se sale?

 

POR ROMAN SLEDZ

“Era para una sola temporada” suele ser uno de los comentarios sobre una serie mala que en alguna instancia luego de haber visto otras memorables, surge tras haberse topado con una de las que preferimos olvidar. Eso parece pasarle a Quilmes; como en un “loop” las sensaciones similares que se tuvieron hace tan poco tiempo se vuelven a acumular pero con un desenlace que puede ser la “cancelación definitiva de la serie”. Los mismos errores, las mismas carencias y los mismos miedos se van haciendo presentes en este Nacional B que va teniendo cada vez más presagios negativos de cara a su finalización, tal como le pasara hace menos de un año ¿Cuál es el común denominador? La crisis (futbolística e institucional) sin lugar a dudas, pero esta misma parece tener también un punto de encuentro a la hora de hablar de los resultados en el verde césped y es la mentalidad y personalidad ¿Cómo se resuelve? Cada vez parecen menos las posibles respuestas.
Por más lejano que parezca el primer semestre de este torneo está muy cerca en el espejo retrovisor y encontró a un Lucas Nardi que, entre sus obsesiones y dificultades de interrelación personal, dejó un tendal de falencias que irónicamente no se iban traduciendo, en un inicio, en resultados. Como un capricho del destino parecía una idéntica situación a lo que le había sucedido a Alfredo Grelak en lo que sería la temporada que desencadenó con el descenso a la segunda categoría: buena matemática mal juego. El correr de los partidos fue dejando de dar la prestación de puntos y las crisis florecen. Si bien no sería justo establecer un punto de comparación entre el trabajo de Christian Díaz y Mario Sciaqua, a esta al-tura es evidente que ninguno de los dos es satisfactorio. Lo dubitativo de sus futbolistas a la hora de enfrentar situaciones límites como estas habla de una faceta de la tarea que no está cumplida, más allá de las falencias propias de los jugadores que no se muestran a la altura de las circunstancias y que atentan constantemente contra las labores de los entrenadores. Como salvedad si se quiere algo alentadora, este plantel si tiene “referentes” a diferencia de él que entienden mucho más lo que es-tá en juego; sin embargo esa “conciencia de situación” no logra terminar de traducirse en una “conciencia de producción”, ya que terminan inmersos en una mediocridad general ya sea producto de la inercia o la imposibilidad de interacción adecuada.
Hoy el hincha de Quilmes siente la necesidad de sentarse a tomar un café con cada integrante del plantel y explicarle: “muchacho, nos estamos yendo a la B Metropolitana, tercera categoría del fútbol argentino. Yo sé que tal vez usted no conozca tanto el club y que el próximo semestre tendrá trabajo porque aquí nadie duda de sus cualidades o de las habilidades de su representante ¿Pero sabe qué? Me mancharía la camiseta, atentaría contra la gloria del escudo. Peor aún, no se podrá pagarle a quienes se les debe y la propia institución, la más antigua practicando fútbol profesionalmente en nuestro país, podría desaparecer como tal, si no aparece un plus desde lo técnico y desde lo actitudinal cada fin de semana ¿usted me entiende la gravedad del asunto? Sepa disculpar… Pero busque dentro suyo, alguna fibra íntima que toque si no es por mi club, al menos por su amor propio. Muchas gracias…”. Así, con esa franqueza y simplicidad letal. Porque claro, no es momento para restar y que la crítica destructiva se apodere del ambiente, pero a la vez es necesario dimensionar la gravedad de las cosas y dar corte a esta serie de terror.
Con esto, hasta acá, no alcanza. Será necesaria la “conciencia de producción” tanto para futbolistas como para dirigentes; la consecutividad de malas decisiones encuentra fin en dos opciones: la objetivación o el choque contra la realidad. Esta última en el caso de Quilmes, es descender a la B Metropolitana y poner en riesgo la última ficha financiera que jugó, el concurso preventivo. Esto, lamentablemente, no es una serie de una plataforma de contenidos “on demand”; pero quienes tengan el control remoto tendrán que cambiar el canal rápido.