Comunicar sin hipocresías

Así definió el francés Edwy Plenel (“Le Monde Diplomatique”) uno de los roles que le caben en estos tiempos a la prensa, al periodismo: “En el periodismo no existe objetividad, sino honestidad”.
Es una de las frases más francas y menos hipócritas que supe leer de un periodista sobre este oficio, apasionante, único, universal.
Continuó diciendo: “Queda claro que lo de la objetividad del periodismo es un mito. Personalmente, no creo que el periodista tenga una verdad para dar. Sí creo que debe mostrar es su trabajo. Hacer comprender es su experiencia. Hacer debatir es su pluralismo. Su regla no es la objetividad, ya que no existe. Su regla es la honestidad”.
Cada uno de nosotros, los periodistas de El Suburbano, que con esfuerzo, ganas, apasionadamente y tratando de ponerle mucha profesionalidad, con una continuidad de más 17 años, no creemos, ni creeremos nunca en los mentirosos cliches de aquellos que se autovenden como medios “independientes” o “sin censura”.
Sabemos que podemos estar equivocados, acertados, pero conocemos que no pasamos desapercibidos. Y esa también es otra de nuestras pequeñas conquistas…
Usted puede leernos o no. Nada más fácil que eso. Puede elegir otro medio a la hora de informarse.
Esté seguro que intentamos semana a semana brindarle algo distinto: Aquello que cada lector busca y no suele encontrar tan cómodamente. Y esto también se debe sin dudas a esta experiencia, que obviamente con críticas y traspies, es a la que debemos hacerle caso para seguir por la misma senda.
Obviamente que tenemos aciertos y errores, pero siempre tratando de subsanar las equivocaciones inmediatamente, sin creernos los dueños absolutos de la verdad. Sin inventar noticias, ni publicitar falsas causas.
Es cierto también que somos mucho más subjetivos que lo que deberíamos ser, y como tenemos nuestras ideas bien claras, es que intentamos siempre ser mucho menos complacientes en los casos que ideológicamente debemos jugar fuerte.
“En el periodismo no hay subjetividad, sino honestidad”, repiquetea Plenel en la redacción. Siempre.
Estimado lector, esté completamente seguro que creemos y defendemos fervorosamente cada línea de las que históricamente publicamos hace ya más de 668 ediciones. Nos hacemos cargo de todo sin nadie detrás que nos diga qué hacer y que padrinazgos defender, redoblando siempre la apuesta…
Hoy, como cada año nos vuelve a tocar hablar en primera persona. Sepa disculparnos. Es una vez cada 365 días. Es el turno de los agradecimientos.
Gracias a todos, de corazón. Sobre todo a nuestras familias y amores, a los amigos de fierro, a los que publicitan y creen en este proyecto periodístico tanto como nosotros, a los que empujan en silencio y a los que lo hacen a los gritos, a las fuentes y a los protagonistas, a los que hicieron que El Suburbano sea su paso y ya no están más en esta redacción, a los que recién empiezan, a mi hermano de la vida, Pablo Rossi. Pero también agradecer a aquellos que intentan poner piedras. Sin ellos las fuerzas serían tal vez menos. Gracias infinitas.
Como dice Jorge Drexler, “amar la trama más que el desenlace”. El transitar es lo que nos da este combustible tan difícil de explicar…
Gracias por estar del otro lado…
Adrián Di Nucci