Detalles escabrosos de lo que el Padre Jorge le contó a El Suburbano de lo que pasa en la Iapi y Springflield apenas fue amenazado

El Cura Jorge Cloro es un vecino más de la Iapi. En el barrio los vecinos lo llaman “Chicho”. Conoce cada una de las problemáticas que allí se vivencian a diario. Y sabe muy bien cómo es flagelo de las drogas que daña la estructura social en todos los barrios del Conurbano.
“Me siento bien por la repercusión que tuvo mi amenaza. El problema pasó a ser un hecho negativo a ser un hecho positivo”. Con estas palabras Cloro resumía su sensación en diálogo con El Suburbano luego de ser amenazado por narcos, ante su tarea social que despliega en el humilde barrio quilmeño Iapi. Sin dudar, al Estado le reclamó que se sanciones la Ley de Emergencia para poder atacar esta problemática.
Al explicar la tarea social que desarrolla en Iapi, Cloro señaló que “nosotros trabajamos con la consecuencia de la problemática, con los chicos de las esquinas”. Esos mismos chicos a los que busca sacar del flagelo de las adicciones. Por eso realiza actividades -como la del pasado sábado- para sacar a los jóvenes de las esquinas. Actividad de la que participaron 120 chicos que estuvieron contenidos y alejados de la droga. Situación que generó malestar en los narcos.
 Mil pesos por día para vender droga
 En Springfield no entra el Estado
Para mostrar cómo es el avance del narcotráfico dentro de una barriada carenciada, el Cura aseguró que los narcos utilizan la necesidad de las familias. Y manifestó que pagan por día mil pesos a cada uno para que se venda droga en el territorio. Hecho que genera la facilidad de la tarea y el involucramiento con estas bandas delictuales.
Sobre los barrios del Conurbano, Cloro explicó que situaciones similares se viven en Florencio Varela, en La Matera, entre otros, y detalló que en Springfield la problemática es más grave porque no hay “articulación del Estado” y falta de organizaciones sociales, dejando el lugar liberado.
Ante estas situaciones, no dudó en reclamar la aplicación de una Ley de Emergencia para que el gobierno tome conocimiento.
Acompañado por el obispo de Quilmes José Tissera, el pastor evangélico Iván Carrillo, el director de Caritas Quilmes, Claudio Spicola y Carlos Leiva, catequista de la comunidad, el padre Jorge afirmó: “Somos muchos los que trabajamos en esto y no luchamos contra el narcotráfico. Nosotros tratamos de darle una posibilidad de vida a los jóvenes que la pierden por la droga”. Y agregó: “Cuando alguien dice que el problema es grave, pero no se ponen los recursos, parece no ser tan grave”.
Por su parte, Tissera avaló las palabras del padre Jorge al decir que “nuestra misión es anunciar el Evangelio, que es un Evangelio de vida y proclama la dignidad del ser humano” y que “todos tenemos que estar unidos por el bien de nuestra gente”.
Por otro lado, remarcó la realidad de estos proyectos: “Sabemos que muchos no pueden seguir más de donde están porque el presupuesto no está” y resaltó la postura social de la Iglesia al afirmar: “Nosotros estamos a favor de la vida, por eso también estamos preocupados por el paradero del joven Santiago Maldonado”.
Por último, el obispo agregó: “Agradezco y acompaño la tarea que hacen en el barrio, que es una tarea para más vida” y ponderó la figura de quien impulsa el trabajo diocesano: “Nos ilumina la figura del Santo Cura Brochero, que no solo fue un predicador, sino un formador de la comunidad en base a la dignidad de las personas que allá vivían”.



El apoyo de Molina
El intendente Martiniano Molina se reunió con el padre Jorge Cloro, a quien le entregó su “total y absoluto apoyo del gobierno municipal”, luego de ser amenazado por narcos. “La lucha contra las drogas es prioridad para nosotros. Sabemos que las mafias tienen cómplices en el poder político y el poder judicial, y nos propusimos combatirlas”, afirmó Molina.