En un loop futbolístico

por Roman Sledz

Quilmes continúa en la modalidad de final del 2016: pierde, juega mal y comienza a hacerse cada vez más preguntas tras la chance de los ochenta días de trabajo

La imagen que deja el equipo preocupa y eso está por encima de cualquier resultado. El difícil comienzo que propuso el fixture para este 2017 se sabía hace mucho tiempo y una cosecha limitada de puntos estaba dentro de las posibilidades como una de las principales. Tal vez no sea el foco principal en este punto cuando se hable de un “cero puntos de seis”, pero sería solo un detalle de una foto más grande: el equipo de Grelak obtuvo tan solo tres sobre dieciocho. Esto ya no solo adquiere relevancia por el hecho de tratarse de una misma competencia en continuidad, sino porque además es el mismo equipo, el mismo plantel (la única incorporación, Contreras, resultó lesionado en su debut frente a Gimnasia). La apatía de este Quilmes de los primeros dos encuentros se asemeja mucho a la de los últimos cuatro encuentros del semestre anterior (incluso donde ganó a Temperley en el cierre) entonces, preocupan los números, sí, pero más preocupa el rendimiento.

El partido frente a Rosario Central fue apático y la chance de que se mantuviera intacto el marcador hasta tan poco del final tuvo que ver con una complementaria incapacidad del rival para modificar eso. Lejos de la agresividad habitual de los equipos del “Chacho” Coudet, el Canalla detentó mayormente la tenencia del balón pero no la pericia para generar y lastimar en consecuencia. Sin embargo lo propuesto por Quilmes no distó tanto de lo pobre propuesto ante Gimnasia; chatura en lo futbolístico, carencia de ideas en la generación de juego, inconexión entre las líneas y falencias en lo defensivo. Tal es así que en la situación más importante del juego existe una manifiesta displicencia en la marca en el juego aéreo en una pelota quieta que preocupa y debe hacerlo seguramente también al entrenador (en la intimidad), puesto que es una faceta del juego a la que pone mucha atención y trabajo (así pero en ataque logró sumar varios puntos el semestre pasado).

Debido al forzado extenso receso ha existido la chance de corregir errores fuera de competencia por ochenta días (aunque en la la práctica fueron menos por las vacaciones) y los resultados de dichas tareas no logran aparecer. Esto no presupone en sí mismo una falta de trabajo sobre los mismos del entrenador, puesto que todo lo contrario, es un apasionado de lo táctico y la revisión mediante videos y muestra constantemente la avidez de disponer de información de distintas modalidades, como la incorporación de GPS, métricas y demás variables de análisis. Pero evidentemente existe un punto de interconexión con la “materia prima”, es decir los futbolistas, que no termina de estar en la sintonía fina adecuada. No se trata esto de lo relacional, sino desde la tarea: está encontrando sacar lo mejor de los jugadores y lo mejor del equipo. Sería una necedad desconocer las limitaciones técnicas de un plantel que, nunca es ser demasiado insistente recordarlo, se conformó a las apuradas y en un contexto institucional enrarecido. Sin embargo, no puede ser esto la línea argumentativa constante ante cada tropiezo; si con estos mismos muchachos se logró sumar diecinueve puntos en un semestre, es porque evidentemente existe la posibilidad de potenciar rendimiento.

La preocupación creciente es inversamente proporcional a la acumulación de puntos. Esta reanudación de competencia la propone muy compleja; eso ya se sabía. El plantel tiene sus limitaciones técnicas; eso también se veía. Será importante entonces comenzar a ver las variantes de lo trabajado en el receso desde aristas como el juego, la concentración o la entrega, para lograr así atravesar este “chubasco”.