Entraron las dudas en el QAC

por Román Sledz – Suele ser una frase hecha el decir que “los resultados en la pretemporada” no importan, que lo realmente productivo son los rendimientos, las mecanizaciones de movimientos y la instauración de la idea. Pero ¿efectivamente no importan? Una consecuencia lógica tiene que ver con el convencimiento y la motivación que pueden generar en uno u otro sentido tanteadores positivos o negativos. Sin embargo para el equipo de Nardi pareciera darse un proceso inverso al habitual en este lapso previo a la competencia: la sensación es que va de mayor a menor en las performances y a partir de allí es que saltan las luces amarillas, mayormente tras tres derrotas consecutivas (Alvarado, Villa San Carlos y Chacarita). Será tan vital la paciencia como la corrección a tiempo de ciertas cuestiones en el proceso de incorporación de los conceptos.
Frente a Alvarado, aún en Mar del Plata, el rendimiento tuvo un aliciente importante; lo hecho en el complemento. Tras una primera parte para el olvido, incluso destacada negativamente por el propio Lucas Nardi, en la segunda mitad se revirtieron los parámetros de posesión y se logró traducir en situaciones de riesgo lo que hasta allí eran no más que dudas. Allí un concepto fundamental para el entrenador: la tenencia del balón. Cuando su equipo no la detenta es un interrogatorio sin respuesta todavía qué es lo que debe hacer, al menos desde la práctica, puesto que desde la teoría está estipulado: presión alta, marca sobre el rival y cortar así rápidamente los circuitos de juego antes de su gestión. El propio técnico lo define como “esperar en puntitas de pie”, haciendo alusión a la postura para la inminente marca encima del rival; esa intensidad necesaria para generar ahogo en los futbolistas de enfrente, hacerse nuevamente de la pelota y poder comenzar de nuevo con el circuito de pases que desemboquen en el área. Sin embargo, esto parece ser materia pendiente o al menos el principal faltante frente a Villa San Carlos en el amistoso disputado en Maltería: la preocupación mayor fue la falta de “dientes apretados” a la hora de recurrir al segundo libreto, ese que tiene que hacerse lugar cuando no se detenta la posesión del balón. Con esta idea de juego un equipo tibio lo será cuan-do tenga que construir juego aún con la pelota en los pies y más todavía cuando no la tenga. El resultado fue el lógico ante un modesto pero compacto conjunto de Berisso que entendió que achicando espacios hacía lo mismo con las distancias entre plantel y plantel.
En el caso del último encuentro, frente a Chacarita en San Martín, la preocupación mayor pasó por los errores individuales. Dos falencias groseras fueron dos goles en contra, lo que significa en cualquier categoría un buen porcentaje de un partido perdido. Colotto a ritmo radicalmente lentificado buscó enganchar en el corazón del área, pecados de un principiante en los pies de un experimentado que viene demostrando que no está físicamente o al menos en timming a la altura de las circunstancia. Un exceso de con-fianza pareció invadirlo a Trípodi, otro de los que más partidos acumula en su haber, a la hora de también ensayar un enganche en zona peligrosa y entregar por lo bajo y corto un pase filtrado donde no se debe. Todo hace entender que tuvo más que ver con esto que con una obsesión por el “salir jugando” al cual tantos de paladar grotesco tanto le temen ¿Lo positivo? Pasajes de rendimiento y la reaparición de Felipe Cadenazzi haciendo lo que debe hacer, entrar y definir como un “nueve” propiamente dicho.
Es una tarea difícil para el hincha, el periodista y seguramente para el cuerpo técnico y jugadores hacer un promedio entre lo bueno mostrado los primeros ensayos de la pretemporada y esta donde las cosas parecen no salir. No necesariamente esto significa girar el timón como cambiar de esquema o modificar la idea; por el contrario, sería desperdiciar el tiempo de trabajo invertido. Será importante entonces de que estas pequeñas dudas que aparecen, se vayan rápido pensando de cara a Sarmiento de Junín.