Escándalo en la Justicia Quilmeña: Dos caras de una misma moneda

El controvertido Juez vuelve a hacer de las suyas. No detiene a un Policía al que se le habría probado su participación en el encubrimiento de un homicidio y en la preparación de amenazas contra un fiscal. El efectivo fue puesto a disponibilidad por la Provincia

 

No es la primera vez que el Juez de Garantías de Quilmes Marcelo Goldberg está en la mira. Ahora es cuestionado por mirar a otro lado y no detener a un efectivo de la Policía Bonaerense que fue puesto a disponibilidad en la fuerza por encubrir un homicidio. Hay escuchas telefónicas y pruebas que lo comprometen, y pese a todo Goldberg decidió hacer oídos sordos.
Días atrás fue allanada la Comisaría Quinta de La Cañada, dependencia en la que prestaba funciones el efectivo Pedro Lator, quien habría ayudado al dueño de una concesionaria de autos, el empresario Miguel Cordero, en el encubrimiento de un homicidio ocurrido en octubre pasado en calle 882 entre 839 y 840, de San Francisco Solano.
Por aquellos días, el vecino Olimpio Villanueva transitaba por el lugar para ir a comprar al almacén cuando desde un minicuper, una camioneta importada y una moto, se tiroteaban entre sí. Producto de la balacera, Villanueva cae muerto. Los testigos indicaron que el disparo mortal provino del minicuper, por lo que la Justicia comienza a buscar el paradero del vehículo importado.
Horas más tarde, se presenta en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) Nº 7, a cargo de Ximena Santoro, el empresario Cordero afirmando que su gomero le había asegurado que la Justicia estaba buscando al dueño de un minicuper y que en el momento del asesinato del vecino él (Cordero) se encontraba en La Cañada.
Ante esta declaración se pericia el minicuper en busca de rastros de pólvora u otros elemento. Los peritos no encontraron nada. El automóvil estaba “totalmente limpio”. Pero llamó la atención de los investigadores que el tapizado del auto importado estaba húmedo, como si recientemente hubiera sido lavado.
A partir de ahí se realizan una serie de allanamientos y escuchas telefónicas sin resultado. Hasta que se descubre la desmentida del gomero que niega haberle avisado a Cordero que la Justicia buscaba a un minicuper. Hecho por el cual se vuelve a autorizar nuevas escuchas telefónicas, las que arrojan pruebas contundentes sobre Lator (quien se desempeñaba en la Comisaría Quinta como responsable de las inspecciones policiales a talleres mecánicos y agencias de automóviles), quien ayudaría el agenciero. Tan solo 24 llamados en un par de horas se detectaron entre Lator y Cordero, el mismo día del asesinato del vecino en Solano.
Otro de las pruebas es la declaración de un testigo, quien aseguró que el propio Lator presentó a Cordero como su amigo para que le tomen una exposición en la Comisaría Quinta de La Cañada en la noche del asesinato.
Fuentes cercanas a El Suburbano confirmaron que el efectivo policial se comunicaba constantemente con Cordero para mantenerlo al tanto de la causa, y sugerirle otro acto delictivo: Amenazar a la fiscal.
En las escuchas -aseguran- se comprueba que la Fiscal era investigada para enviarle un mensaje mafioso a través de un barrabrava de Quilmes y se encuentra en uno de los celulares secuestrados una fotografía de la funcionaria judicial. “Apurate que te van a ganar de mano”, dicen que Lator le insistía a Cordero.
Con todos estos nuevos datos recabados, la UFI 7 reiteró al juez de Garantías Marcelo Goldberg el pedido de detención para el Policía Lator. Pedido que fue denegado una vez más. El efectivo pasó a disponibilidad por el Ministerio de Seguridad, y se encuentra procesado por el encubrimiento y por actos preparatorios de un delito (la amenaza a la fiscal). Situación por la cual Santoro se excuso en las dos causas.
Sin embargo, para Goldberg no hay pruebas suficientes para que el efectivo de la Policía Bonaerense quede detenido por ser “encubridor” de homicidio.