Hospital Evita Pueblo: Del bailecito con strippers a irregularidades menos frívolas

No para de haber ruidos.
Primero fue el rechazo de la comunidad berazateguense ante el desplazamiento del ex Director José Potito. Luego llegaron los strippers para animar una fiesta y quedó expuesto en un video que circuló por Internet. Ahora, el Director Ejecutivo del Hospital Evita Pueblo, Rodrigo Castañeda, es apuntado por su violento trato con el personal y el manejo discrecional del atractivo fondo de la cooperadora del nosocomio para abonar abultadas guardias, entre otras prestaciones. Un tema que podrá traer más ruido del que se generó con su desembarco al frente del Hospital. No descartándose denuncias al respecto.

En los pasillos del Evita Pueblo se dice de todo. Las fuentes aseguran que Castañeda llegó al nosocomio a través de su primo, Gabriel Kunz, ex candidato a Intendente en Berazategui por el PRO. Hecho que es fuertemente cuestionado por sus colegas, quienes afirman que “no viene de ser médico en el Hospital local, ni tiene trayectoria de Dirección. Era jefe de una de las guardias del Hospital Fiorito en Avellaneda. Sin mayor preparación de especialización de posgrado ni en administración. Tenía un consultorio y atendía por PAMI”.
Profesionales que renuncian
porque no se bancan al Director
Puertas adentro del prestigioso nosocomio berazateguense, Castañeda es fuertemente cuestionado por sus actitudes violentas para con los médicos y personal auxiliar del Hospital, situación que habría generado la renuncia al cargo de más de 25 profesionales en lo que va de su año de gestión. Renuncias entre la que se destaca el caso de la doctora Gabriela Altobelli, quien presentó su dimisión a los gritos y denunció violencia y acoso laboral. Y como si fuera poco, también sufrió el hostigamiento a su familia.
Castañeda, manejo discrecional de
tres millones de pesos y nepotismo
Pese a las situaciones que ocurrirían puertas adentro del Hospital, más allá del desplazamiento de su hermano para nombrar a su cuñada, se cuestiona fuertemente a Castañeda por el manejo discrecional de tres millones de pesos provenientes de los fondos de la Cooperadora de la Institución. Fondos que serían utilizados sin control para el reemplazo de Guardias, abonándose -según afirmaron- en cuentas no transparentes y pagando sin control de que porcentaje a los médicos que, no siendo empleados de la Provincia de Buenos Aires, refuerzan las Guardias, los planes SUMAR y SAMO. Hechos que habría generado fuertes cruces y discusiones con los directores asociados y algunas denuncias.
Tres veces más de presupuesto
y la mira puesta en las guardias
Las sospechas están a flor de piel también con el tema guardias. Los conocedores señalan que Castañeda recibe tres veces lo que recibía de presupuesto cuando asumió, datos confirmados a este medio por el Ministerio de Salud provincial. Y que se redujo a un tercio del servicio que se prestaba en el Hospital. “Llego en varias oportunidades a ser atendida de manera que roza lo peligroso solo por practicantes o residentes”, denunciaron.
Al parecer los cambios generados en el Evita Pueblo trajeron más ruidos que certezas. Situaciones que pondrían en peligro la salud de la población, y que de confirmarse un gran desmanejo en la utilización de fondos públicos.

El bochornoso recuerdo del
Materno Infantil de Solano
Viendo ahora lo que ocurre en el emblemático Hospital Evita Pueblo de Berazategui, no puede dejar de venir a nuestra memo-ria lo ocurrido meses atrás en el Hospital Materno Infantil de Solano ‘Eduardo Oller’ con hechos similares dados a conocer por El Suburbano, y que a la postre terminaron con la salida de quien fuera su director, Gustavo Páez.
Escándalo de horas extras, extraños depósitos de dinero a la cuenta sueldo del director del Hospital de Solano de Quilmes, giros a otras cuentas de empleados, hasta un pedido de auditoría formal por parte del titular de salud de Quilmes, Miguel Maiztegui, todo eso hizo que Páez no resistiera continuar al frente del nosocomio.
En el Oller se terminó de corroborar y confirmar todo lo difundido por este medio, en lo que varios son los médicos municipales quilmeños venían -en off- mostrándose enojados y cansados ya que habían derivado parte o la totalidad de sus ingresos de “horas extras” a la cuenta del ex director del Hospital de Solano, el traumatólogo radical, Gustavo Páez, de fuertes vínculos con el ‘perezgresismo’, y sobre todo con el concejal de la UCR, el solanense Christián Alvarez. Incluso, hasta aparecieron en la cuenta sueldos del ex funcionario sanitario extraños aportes que rondaban los 20 mil pesos, la misma cifra que -apuntan- pedía para la “compra de insumos”.