La ecuación de ruptura del peronismo en Quilmes

(Por Christian Skrilec)

A estas horas no abundan las certidumbres en el arco peronista-kirchnerista-pejotista, aunque no es de descartar que cuando estés leyendo esta nota sea oficial la candidatura de Cristina, o la convocatoria para su lanzamiento el próximo sábado 10 de junio. También es posible que a Florencio Randazzo lo dejen sin chances de participar en la interna, que anuncie su participación por afuera de la estructura, o que se haya vuelto al campo a sembrar hinojos. Cualquier probabilidad, hasta la imposible de la unidad, es inútil para corregir la ecuación de ruptura en la que se instaló el peronismo quilmeño.

Si tomáramos una foto al día de la fecha podríamos distinguir tres grandes grupos: El “gutierrismo”, el “anibalismo”, y el “Frente Quilmeño para la Victoria”. Cada uno con sus particularidades, y sus propias divisiones internas, lo que nos llevaría a la interna de la interna y al impedimento de una construcción común.

El “gutierrismo” es el sector del peronismo con mayor “aparato” político del distrito, encabezado por el ex intendente Francisco Gutiérrez, cuenta con una tropa importante, gran parte financiada por el erario municipal a partir de la cantidad de personal que el Barba pasó a la planta permanente de la comuna. También cuenta con la UOM, no sólo la estructura sindical de la regional, sino también con el financiamiento que ello implica, además tiene concejales y consejeros escolares que le responden. El Barba forma parte de la mesa chica de Randazzo, aunque el verdadero compromiso con el ex ministro de Transporte lo tiene la diputada provincial Evangelina Ramírez, que viene construyendo con el “Flaco” desde hace años. Pero esta cohesión “randazzista” ya mostró su endeblez, por un lado Adrián Pérez, tesorero de la UOM regional, ya anunció su alineamiento con Máximo Kirchner, y por el otro, el sobrino de Gutiérrez, David, concejal y presidente del Polo Social en la Provincia, relanzará el partido en estos días poniéndolo a disposición de Cristina.

Plantear la existencia hoy del “anibalismo” es una exageración. El ex Jefe de Gabinete Aníbal Fernández volvió a pisar el distrito con un armado heterodoxo y propio de quien desconoce la actualidad del territorio, este nuevo “anibalismo” tiene en sus filas a personajes tan disimiles como el joven ex concejal Matías Festuca, al políticamente volátil Ricardo “Oli” Arguello, al ideológicamente inestable presidente del Colegio de Abogados, Bienvenido Rodríguez Basalo, a un cooperativista de cuestionada trayectoria como Gabriel Berrospe, y no se priva de sumar al impresentable del ex secretario de Medio Ambiente comunal Claudio “Lalo” Olivares. Un coctel insoluble. No obstante Aníbal también sedujo al Frente Generacional de Roberto Gaudio, que cuenta con un armado territorial pequeño pero sólido, aunque suele perder con facilidad su referencia política, y también volvió a arrastrar a sus filas a Juntos por Quilmes. La agrupación que comandan los concejales Ángel García y Daniel Gurzi, posiblemente sea la más ordenada y activa del distrito, y Gurzi sigue teniendo un nivel de conocimiento envidiable entre los vecinos, aunque en este tiempo es el personaje con mayor número de objeciones dentro de la política local.

El Frente Quilmeño para la Victoria es un grupo “ultra K”, cuyo epicentro es La Cámpora y su máxima referencia la diputada nacional Mayra Mendoza. Secundada por el ex rector de la UNQ, Mario Lozano, y su novel agrupación “La Walsh”. Ellos aglutinan a varias expresiones “kirchneristas” de bajo peso, entre las que puede destacarse el Partido de la Victoria, pero no mucho más. La diputada aparece como una figura relevante dentro del “cristinismo” más puro, y sus seguidores no dudan en afirmar que será la poseedora de la lapicera a la hora del armado de listas.

La clave de la interna, a menos a veinte días del cierre de listas, es que las diferencias entre estos tres grupos  aparecen irreconciliables, y cualquier acuerdo entre las partes resquebrajará aún más las internas propias. Sabido es que los heridos no trabajarán a favor del triunfo, y si pueden, colaborarán para garantizar una derrota. Aquí, ninguno de los que pierde acompaña.

Gracias por leer.