La foto del descenso y el después

por Román Sledz

 

Si bien todavía no está sentenciado, todo indica que será Cristian Díaz el que dirigirá hasta el último partido en primera. Piensa en seguir pero ¿opinan igual los dirigentes?
Solo aquellos hinchas más optimistas y esperanzados (y a esta altura negadores) piensan en algo diferente al Nacional B, donde salvo un milagro extraordinario, Quilmes estará jugando la próxima temporada, producto de la increíblemente paupérrima campaña de este 2017. Por eso es que empiezan a aflorar ciertas miserias relacionadas ya no solo con los distintos grados de responsabilidades de cada uno de los protagonistas, sino también de quién se cargará el momento a sus espaldas y por sobre todo, quién comandará luego un barco que puede hundirse más y más abajo. Cristian Díaz parece preparado para sacarse la foto del descenso y según dejó a entrever en la última conferencia de prensa, piensa “a largo plazo”, lo que indefectiblemente será en la segunda categoría ¿los dirigentes piensan lo mismo? Hasta aquí, no.
Recorriendo fuentes y opiniones, no se encuentra un dirigente que es-té pensando en la continuidad de Cristian Díaz. Si bien son días de bastante hermetismo a la hora de las declaraciones públicas por parte de la comisión directiva y los decisores del fútbol, en la intimidad nadie pone sus votos por la continuidad de un entrenador que cuando desembarcó maravilló con una pomposa retórica pero que en los hechos no sólo no aportó nada diferente a lo hecho por el cuerpo técnico de Alfredo Grelak, sino que registró una involución en el juego, siendo esto grave y con la consecuencia de la situación actual. La postura oficial es aguardar a la finalización del campeonato para realizar balances. Lo cierto y lo concreto es que el técnico tiene contrato con la institución hasta Junio de 2018, con una cláusula de rescisión para Diciembre de 2017; es decir, a priori, el señalado para continuar a cargo de primer equipo seguiría siendo él en caso de que no se quiera discontinuar el vínculo ni resarcir. De todos modos existiría un acuerdo “de palabra” que libera a cualquiera de las dos partes en Julio en caso de descenso, algo charlado en ocasión de la firma en Puerto Madero en su momento. Claro, si bien es algo que en ambiente del fútbol se suele respetar, no sería la primera vez que las palabras se las lleve el viento y en tal caso Díaz podría reclamar hasta Diciembre de su sueldo por dicha cláusula.
La duda dirigencial venía pasando por “quién se saca la foto del descenso” y en este caso todo parece indicar que el señalado es el actual DT, salvaguardando la figura de por ejemplo Leonardo Lemos, quien por lógica tendría que hacerse cargo del equipo en estas últimas fechas. A la vez surgen interrogantes como quiénes deberían jugar estos últimos encuentros. Hasta que la matemática no lo dictamine Quilmes no está descendido pero ¿es necesario esperar a eso para que jueguen por ejemplo los jugadores del club? Algunos claros ejemplos demostraron estar a la altura de las circunstancias o al menos no ser menos que quien lo están haciendo hasta aquí. El muy buen partido de Jonatan Torres seguramente lo va a valer de minutos de aquí al final en reemplazo de las actuaciones mediocres de Nicolás Benegas o Rodrigo Cotreras. También existen futbolistas que evidentemente ya no tienen ganas de estar aquí ni pelear por esto, como es el caso de Diego Colotto (quien supo llevar la cinta de capitán el semestre pasado) y que junto a quienes demuestran dificultades físicas (como Escudero) o aptitudes futbolísticas (Saruyte) ya deberán dejar su lugar a otro que demostró que se merecía el contrato que le realizaron, como Tomás López. Sin que esto signifique “prender fuego” a los pibes, es necesario ir pensando en la base propia e ir fogueando a los que tendrán que “tener la vela” en este entierro.