Los nombres determinan la política

(Por Christian Skrilec)

 

El ejemplo más vulgar de lo que quiero desarrollar lo brinda el batallón de CEOs que el presidente Mauricio Macri ubicó en su gobierno. Hombres de negocios, empresarios, propietarios de franquicias o cadenas, herederos,  profesionales exitosos, en fin, a todos ellos los sintetizamos con el nombre de CEOs. No podemos asegurar qué resultado puedan traer esas designaciones, pero si podemos prever muchos de los movimientos de esos actores.

Siguiendo con el ejemplo prestemos de atención a algo que se ha detectado en las administraciones de CAMBIEMOS, tanto en la Nación como hasta en pequeños municipios. Los tipos ahorraron, si, ahorraron plata. El lector distraído se siente satisfecho con esto del ahorro, pero lo que no sabe es que el ahorro en el Estado, sobre todo en un estado como el nuestro, donde las cuestiones a resolver son infinitas y los problemas sociales, de infraestructura, de educación o de lo que fuera arrastran décadas,  significa subejecución.

La subejecución en el Estado se traduce simplemente como mala administración. En resumen: cuando se ahorra se subejecuta y cuando se subejecuta se gobierna mal. Para reafirmar lo explicado digamos que un municipio o un ministerio ahorra varios millones en el área de salud. Ese ahorro significa que no se gastó todo el dinero presupuestado para el área el año anterior, y que ese ahorro se produjo gracias a que se gastó menos, el tema es menos en qué, porque en todas las áreas de salud faltan insumos, o personal médico, o enfermeros, o flaquea la infraestructura. Que se subejecute, o ahorre mal entendidamente en un presupuesto de  salud, significa que hay alguien que no accedió a un tratamiento o que no consiguió remedios, alguien que no se curó.

El ahorro de los CEOs puede figurar como un éxito en el haber de sus empresas, pero inevitablemente en el Estado pasa a la columna del debe.

Otro punto para apalancar mi hipótesis. Pese al “conmovedor” reportaje del periodista Jorge Lanata a la gobernadora Vidal, donde una compungida María Eugenia cuenta la historia por la que debió mudarse a una base militar en Morón, sazonándola con su lucha contra las mafias, el cambio en la seguridad no llega al vecino de la Provincia. Pero si nos detenemos a observar, el ministro de Seguridad bonaerense no es un ex fiscal temerario o un ex comisario impoluto, el ministro de Seguridad es un hábil político “rosquero” que condujo con muñeca, negociaciones y prebendas la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires durante varios años. Un político como Cristian Ritondo, ¿es alguien que llegó a provocar un cambio copernicano de la seguridad en la provincia de Buenos Aires, o a negociar con los mandos salientes y con las principales cabezas de la bonaerense? La respuesta está implícita, y la continuidad de Pablo Bressi al frente de la bonaerense durante dilatados 18 meses fue muestra de ello.

Y así podríamos seguir ejemplificando durante párrafos. Pero digamos que los hombres o los nombres a los que se les asigna un cargo, determinan la política a seguir. Si bien es cierto que nada define la buena administración, ni la transparencia, ni la calidad en la ejecución de las tareas, tengamos en cuenta que si al frente de Desarrollo Social el poder designa a un cooperativista y activista de una ONG, presumiblemente tomará opciones muy diferentes a un contador público que trabajó en relación de dependencia de empresas multinacionales. La política, a pesar sus males y contaminaciones, también necesita de experiencia, conocimiento y capacidades adecuadas.

La designación de un funcionario, el armado de listas de legisladores o concejales, la elección de una persona con determinadas características para que ocupe un cargo, nos dice cuales son las intenciones que tienen los que ostentan el poder, de que quieren hablar, que quieren mostrar, y como quieren gobernar. Nuestro problema es aceptar el desafío de interpretarlo.

Ese simpático verdulero de la vuelta de casa, carismático, honesto, siempre bien intencionado, difícilmente pueda curarme las caries mejor que el hijo de puta del dentista. Nuestro error es creer lo contrario.

 

Gracias por leer.