Martiniano 2017

(Por Christian Skrilec)

El laboratorio electoral del PRO, dejaría perplejo a los científicos sociales más capaces de la región. La fórmula secreta que patrocina el tándem Marcos Peña-Duran Barba hace temblar a esos cualunques mortales que caminan por la provincia de Buenos Aires con la absurda creencia que están haciendo política para CAMBIEMOS. Decir que se hace política es casi una aflicción, una enfermedad que hay que curar, un concepto que huele a viejo y hay que desinfectarlo.

Gestión, medios, redes sociales y el fantasma del pasado. Say No More, diría el maravilloso Charly García. La fórmula está escrita y es aceptada, a gusto o a disgusto. Pero esta fórmula conceptual necesita ingredientes reales, y en este caso los ingredientes son los candidatos, cuyos nombres transformarán esa fórmula en ganadora. Y aquí comienzan los ensayos, aparecen las encuestas, y la avalancha de especulaciones.

Carrió no va, Vidal no la quiere. Bullrich tal vez. Stanley quién sabe. Macri no es Mauricio, es Jorge, tampoco. Gladis González no mide. Uno cualquiera, no importa, el candidato es “el cambio”. Creo que no hace falta recordar como les fue a los que en la elección pasada repetían a coro “el candidato es el proyecto”.

“Si el candidato es cualquiera y la campaña la tengo que hacer yo, los candidatos los ponemos nosotros”, aseguran que se le habría escuchado decir a la gobernadora Vidal  a unos pocos. Y así sucesivamente hasta que alguno se atrevió a mencionar en voz alta a Diego Valenzuela, hasta ahora, el mejor Intendente de Cambiemos en un distrito de peso, con una imagen de gestión envidiable hasta por barones del PJ.

El fuego de artificio de Valenzuela, nos retrotrae a fines del año pasado, cuando en uno de esos encuentros tan particulares de Cambiemos, mezcla de break de coloquio y clase de yoga, alguien propuso el nombre del Intendente de 3 de Febrero, y como principal respuesta recibió una contundente afirmación “A Diego no lo conoce nadie, para eso tenés que poner a Martiniano”.  Las filtraciones de esa conversación podrían llenar la página, pero no hace falta, porque a esta altura de la nota me cuesta construir la hipótesis que el Intendente de Quilmes pueda ser candidato a legislador a ningún tipo de banca.

Sólo una emergencia incalificable o una negligencia perniciosa provocaría que el laboratorio PRO integrara a Martiniano en su fórmula. Es cierto que nadie como él responde a las cualidades de lo que hoy se denomina “el cambio”, pero el fantasma de las “listas testimoniales” (ser candidato para  no asumir), y el riesgo que implicaría una derrota tienen un peso para descartar este lance.

No obstante a ello, recordemos que el laboratorio PRO, acaba de darse el lujo de descartar a su as de espadas. Lilita Carrió es la única candidata que en el actual cuadro bonaerense mide bien en las encuestas, capaz de arrastrar los votos suficientes para obtener un triunfo. Hecha la salvedad del caso digamos que lo de Molina es altamente improbable pero no imposible.

Por otra parte, y haciendo un poco más de análisis y menos de ficción, digamos que el Intendente, al igual que Vidal en la Provincia, será el candidato tácito del oficialismo en el distrito. Los nombres que baraja el oficialismo para encabezar su lista de concejales en Quilmes no tienen capacidad de inclinar la balanza en una elección nacionalizada. Ni el secretario de Gobierno, Guillermo Galetto; ni el secretario de Educación y Cultura, Ariel Domene; ni Ileana Luetic de Molina, por dar algunos nombre sobre los que se especula, son capaces de modificar el escenario.

El candidato será Molina, su imagen, su gestión, su campaña, con la fórmula PRO no queda otra. Y su candidatura tácita, será importante para el futuro político del Intendente. Desde su entorno, aseguran que la lista local de CAMBIEMOS podría obtener entre cuatro y cinco puntos porcentuales más que el promedio de las listas seccionales y nacionales. Si esto sucede, el lugar que ocupa Molina en el tablero bonaerense se potenciará enormemente de cara al 2019. Si los resultados de la lista local son muy similares al promedio, la cosa sigue así. El otro escenario, el que le vaya peor que al resto del oficialismo, es demasiado difícil para pensarlo.

Gracias por leer.