“Nuestro deber como Estado es certificar que cada comedor funcione como corresponde”

Así lo afirmó el intendente Molina junto al ministro bonaerense, López Medrano
con quien supervisó el funcionamiento del SAE en varias escuelas de la ciudad

Dos escuelas públicas quilmeñas fueron visitadas por el intendente Martiniano Molina y el ministro de Desarrollo Social bonaerense, Santiago López Medrano. La primaria Nº 63, y la secundaria Nº 36 fue-ron los establecimientos supervisados por las autoridades en las que se garantizará la cobertura nutricional a niños y adolescentes.
“Asumimos con un gran compromiso y responsabilidad este desafío”, aseguró el jefe comunal. Y añadió: “Nuestro deber como Estado es certificar que cada uno de los comedores funcione como corresponde para poder garantizar la calidad nutricional que nuestros chicos necesitan”.
En la misma línea, Molina destacó el rol que cumplirá la Universidad Nacional de La Plata: “Somos el primer partido bonaerense que participa a una universidad en el monitoreo del SAE, lo que nos ayudará a optimizar el control para que los alimentos lleguen a nuestros alumnos de manera adecuada”.
Por su parte, el ministro indicó: “Venimos trabajando desde el año pasado con el equipo que lidera Martiniano Molina para hacer este traspaso. En ese marco, hoy visitamos estas dos escuelas en Quilmes para proyectar el trabajo a futuro y que se cumpla nuestro principal objetivo: que los niños y adolescentes reciban una alimentación apropiada”.
Durante la visita, las autoridades recorrieron las obras realizadas a través del Fondo de Financiamiento Educativo en ambas instituciones. Así, destacaron las aulas nuevas, los baños reparados y la conexión a la red cloacal, entre otras mejoras.
El SAE en Quilmes
Para una óptima administración del servicio se creó una Unidad Ejecu
tora que incluirá a diversas áreas del Ejecutivo local: Desarrollo Social, Salud, Educación y Legal y Técnica.
Con el nuevo esquema del SAE, se plantea un menú elaborado sobre la base de una alimentación saludable. Así, el objetivo apunta a incorporar más proteínas en cada comida, equilibrando con verduras y frutas para alcanzar la recomendación de vitaminas y minerales de la población infantil, y la reducción de alimentos ricos en féculas.
Además, se aumenta la cantidad y variedad de lácteos en desayuno y merienda, lo que permitirá asegurar la ingesta de calcio, tan importante en la edad de crecimiento. Y se eliminan alimentos que eran de consumo habitual y que no aportaban nutrientes, como el alfajor o la gelatina. Estos se reemplazan por otros de bajo contenido en azúcar simples como, por ejemplo, barras de cereal. Otra novedad es que se agregan panes integrales en sándwiches.
Asimismo, se contemplan casos con cuadros excepcionales, que requieren de una dieta diferencial, como los alumnos con celiaquía o los intolerantes a la lactosa, entre otros. A su vez, se ofrece un menú diferente para las instituciones de educación especial.