Otro gran gesto

Vuelve otro ídolo con otro gran gesto, quizás hasta más marcado: Emanuel Trípodi. Tenía contrato con Chacarita para jugar en primera


(por Román Sledz) Los hinchas de Quilmes van completando casilleros de sus deseos de regresos y rasgos de pertenencia entre tanta pálida que le viene tocando vivir: al regreso de Miguel Caneo, con cinta de capitán, con su compromiso y la habitual magia, se suma ahora la figura de Emanuel Trípodi, aquel “hombre elástico” dueño de buena parte de dos ascensos. Podría relacionarse esto tan solo a la figura del “ex” que quiere colaborar, pero estamos hablando además de un refuerzo (con todas las letras) de jerarquía: acaba de ascender con Chacarita Juniors siendo figura en los partidos definitorios, siendo que tenía allí todavía contrato por un año más, lo que significa que además de resignar dinero, resignó una categoría puesto que podría pasar a atajar en primera división. Más aún, técnicamente tuvo los dos ascensos esta temporada, teniendo en cuenta que el primer semestre estuvo en Argentinos Juniors, la institución que de la mano de Heinze acompaña al Funebrero.
Trípodi tiene una relación particular con Quilmes; por allá por 2010 logró el primer ascenso donde se destacó en el Nacional B con actuaciones fuera de lo común que lo valieron del apodo antes mencionado. Si bien tuvo alternancia entre buenas y malas en primera, fue parte de un proceso en el cual el desenlace fue un nuevo descenso en 2011. Sin embargo el destino le tenía preparada una revancha importante en aquella inolvidable tarde de Puerto Madryn tras un campeonato durísimo en el cual River era el innegable candidato, pero que silbando bajito y gracias a algunos resultados el Decano del fútbol argentino logró el retorno a la elite para depositarlo a Emanuel en la exclusiva sala de los que lo hicieron dos veces. Si bien ya todo era amor al club por aquel entonces, el mito se acrecentó y el club pasó a tener un rincón cada vez más grande en el corazón del arquero. Tal es así que inclusive vive en la ciudad y según él mismo ha confesado piensa en volver desde que se fue.
Las posibilidades de Quilmes en el mercado hacían pensar a priori que esta era un aspiración muy alta y que por más gesto que hubiese del otro lado, sería difícil que se dé. Sin embargo la voluntad y tenacidad del jugador fueron tan fuertes que lo hacía inevitable. Todo comenzó hace ya un tiempo, apenas consumado el descenso, cuando Trípodi le envió un mensaje al presidente Marcelo Calello pidiendo “disculpas por la molestia” pero que le gustaría tomar un café y charlar para saber si existía la posibilidad. Unos días de falta de respuesta alimentaban el fantasma del “me clavaron el visto”. Sin embargo, desandando ya los días de gestión de armado del plantel, las charlas comenzaron a darse con la particularidad de que Chacarita Juniors no solo estaba en competencia, sino que en etapa decisiva: de ninguna manera esto podría trascender. Sin embargo, una vez correspondido el primer contacto, fue el representante quien se reunió (demostrando allí también profesionalismo) para evaluar posibilidades y propuestas: poco demoró el acuerdo de partes. Sin embargo faltaba una cuestión para nada menor: le quedaba todavía un año de contrato con la institución de San Martín, lo que condicionaba fuertemente su salida más allá de algún altercado que había tenido con el entrenador Coyette. La gran apuesta en todo momento fue lograr el objetivo que se habían trazado (ascender) y con ese as en la mano, sentarse a negociar. Tal cual así fue y si bien demoró algo más de lo esperado, gracias al famoso gesto todo llegó a buen puerto.
Si hasta aquí a selección de refuerzos para la categoría y de acuerdo al presupuesto parecía buena, la incorporación de un referente con tanta actualidad y sentido de pertenencia parece potenciar un plantel que guardará como incógnita qué lugar pueden llegar a tener los futbolistas del club, siendo esta pregunta para nada menor. Bienvenido “hombre elástico”; otro gran gesto.