Punto y aparte

por Roman Sledz

Porque en Quilmes siempre hay lugar para lo inverosímil es que se explica el partido que desencadenó la salida de Alfredo Grelak. Tras un gran primer tiempo donde ganaba claramente 2 a 0 y con un hombre de más, se replegó en el complemento donde no pudo sostener la intensidad y Racing, que lo vio de mandíbula floja, se aprovechó y terminó venciendo por 3 a 2. Naturalmente que esto fue solo “la gota que completó el vaso”, puesto que el equipo cervecero bajo esta conducción solo había sacado tres unidades sobre 21 posibles. El “cabezón”, hombre de la casa que estaba haciendo sus primeras armas en la elite del fútbol argentino en la institución que lo vio nacer y de la que es hincha, decidió descomprimir la situación y poner la renuncia sobre la mesa, aún sabiendo que iba a ser aceptada. El equipo no encontraba rumbo y las variantes parecieron agotarse inclusive hace ya unas fechas, mirando la perspectiva de la totalidad de campeo-nato.
Fue un sábado a la noche extraño donde sucedió lo que naturalmente sucede: a rey muerto, rey puesto. Las tareas para buscar un reemplazante automáticamente iniciaron y con ellas la danza de nombres que incluyó gestiones reales y otras simples ideas volcadas en una mesa que siempre fue chica a la hora de tomar decisiones. Apareció así el primer gran impedimento que tuvo que ver con las negativas: Sebastián “Gallego” Méndez se había posicionado rápidamente como uno de los predilectos y en menos de veinticuatro horas estaba la declinación del interés por cuestiones meramente deportivas e institucionales. Similar fue el caso (ambos con respuestas muy respetuosas) del “Ruso” Zielinski, siendo que en ese momento ambos jugaban por un lugar en el banco de Belgrano de Córdoba, que finalmente ocupó el ex entrenador de Godoy Cruz. Similar fue el caso de Gabriel Milito, otro perfil que gustaba pero que rápidamente desistió. En el medio habían sido descartados nombres propios como Montemurro, Rambert (que casualmente estuvo viendo el encuentro) y el propio Martín Zucarelli (hijo del actual manager) para encabezar o siquiera integrar un cuerpo técnico. De hecho sonó como ayudante probable para Cristian Díaz, quien durante cuarenta y ocho horas fue el único que accedió a conceder la reunión tras una charla telefónica; la primera fue el domingo y tuvo que ver con lo deportivo y la segunda el lunes y versó sobre lo económico. En ambos casos dejó una muy buena impresión y se notaron las ganas de tomar el cargo; no negativo hasta aquí tal vez fue la falta de consenso dentro de los decisores basado mayormente en las flacas estadísticas y en los resultados peleando algo similar en Olimpo de Bahía Blanca. Mientras tanto a todo esto, Jorge Burruchaga no atendía el teléfono; cuando lo hizo, pidió tiempo para ver videos y empaparse del plantel cervecero. Dejó pasar el tiempo y cuando ya había ingresado en un mano a mano con Díaz por el puesto desistió siquiera de reunirse, ca-si despreciando (por segunda vez) la posibilidad de dirigir a Quilmes.
Ante esta situación y con las horas que no paraban de correr achicando el espacio virtual que los separa del difícil encuentro del domingo frente a River Plate en el Monumental, en una especie de brainstorming el lunes por la noche los directivos buscaron alternativas para evitar sentir que se estaban “apurando” con Cristian Díaz ante la falta de total convencimiento. De allí se retomó un nombre que políticamente siempre sonó incorrecto: Rondina, con trabajo en Chicago, club donde es presidente el actual vice de la AFA Ferreiro, con lo cual parece sin chances (además de que empezó a percibir sueldos adeudados). Los otros dos nombres fueron recomendaciones: Astrada (recomendado por el ayudante que compartían con Burruchaga y con quien mantenían reunión al cierre de esta edición) y Gustavo Raggio, ex jugador cervecero y con experiencia de dirigir a Newell´s en primera división (aunque actualmente venía de hacerlo en 9 de Julio de la liga de Arequito). Hubo lugar para tan-tas cosas como por ejemplo para ¡llamar a Caruso Lombardi! (lo hizo Zucarelli) y que éste pidiera que se le cancele la deuda que ingresó en la convocatoria.
Hasta aquí los nombres, las gestiones, las negativas y los idas y vueltas para cubrir un hueco muy importante de esta nueva realidad del Quilmes Atlético Club, que ya se acostumbró definitivamente a elegir por necesidad y no por convicción.