“QAC en el momento menos indicado”, por Román Sledz

A Quilmes se le fue un punto importante en
San Juan en el último minuto que hubiese confirmado una levantada tras la mala racha
Sumar en San Juan parecía casi tan importante como haberle ganado a Talleres en el Centenario el fin de semana anterior. La confirmación de un corte abrupto a la mala racha de siete derrotas consecutivas se daba con al menos no perder en una excursión como esta. Todo estaba dado para que así sea y sin embargo en el famoso ‘tiro del final’ un centro anunciado tiró por la borda todo el esfuerzo de otro partido feo de Quilmes pero que tenía un premio considerable. Si bien desde lo matemático servía y mucho (en esta recta final cada unidad es una vida) el efecto psicológico tal vez hubiese sido más fuerte que el numérico, ya que haría recuperar confianza a estos futbolistas que continúan por la senda de la irregularidad y la falta de convencimiento. No son momentos para que este tipo de cuestiones ocurran, más cuando se tratan de ‘errores no forzados’, cosas que se pueden evitar ya que no son habilidades extraordinarias del rival.
Los jugadores de Quilmes conviven entre el no verse estos días en la zona roja y la certeza de que no pueden sucederse las pérdidas de puntos porque la caída es estrepitosa, más aún cuando algunos rivales por de-ajo comienzan a tomar otro tipo de acciones. Esto hace pensar justamente sobre qué hacer en esta instancia: es de locos, se dice, hacer lo mismo y esperar resultados diferentes. Lo que parece hacer hasta aquí el equipo de Cristian Díaz es eso, diferente a lo que, por ejemplo, está intentando Temperley. Al Celeste, es cierto, le tocó perder el último fin de semana pero en el Monumental y tras haber empatado y hecho preocupar al mis-o River con el que el Cervecero terminó sufriendo mucho tas que se desvaneciera el operativo cerrojo.
El ‘Gasolero’ está saliendo a ‘vender cara la categoría’ y hasta aquí le está dando resultado: logró salir de los últimos cuatro puestos de la tabla de promedios y comienza a dejar la imagen de, justamente, estar habiendo algo ‘distinto’. No significa esto necesariamente que vaya a tener un final feliz, pero hasta aquí el trascurso del camino está siendo más positivo que negativo, teniendo en cuenta además que las diferencias en cuanto a jerarquía de plantel no parecen ser sustanciales. Es más, hasta otro rival en esta dura pelea como Atlético Rafaela, a quien siempre la matemática y la realidad lo dio como el conjunto descendido antes de arrancar, está comenzando a sumar puntos importantes que de mínima le ponen suspenso al final, acercándose a la línea a la que peligrosamente también se aproxima Quilmes por la pérdida de puntos. Entonces ¿cuál es el momento de vender cara la categoría? Una pregunta retórica que, de seguro, debe estar rebotando en la cabeza del entrenador del Decano del fútbol argentino.
Lo que viene será un desafío importante y tendrá que ver con saber si se le tomó la temperatura correcta a la situación o no. En un plantel en el cual el sentido de pertenencia no sobra (el único que puede aportar en cuanto a esto es el lesionado Diego Torres) ni tampoco la experiencia en la pelea del descenso (pareciera ser Escobar el que más ha sufrido esta situación), el fixture propone la absurda fecha de ‘clásicos’ y automáticamente volver a enfrentar al mismo rival, Defensa y Justicia. Lejos de herir susceptibilidades y corresponder al mote que la jornada propone, no de-a de ser un partido en el cual el rival tiene un extra en juego que elevará la vara de intensidad, al menos a priori. Si bien cada partido de aquí al final para Quilmes debería tener las mismas connotaciones que un “clásico” (léase a nivel importancia, entrega y concentración), nunca es lo mismo si del lado de enfrente se propone de esa forma o no. Cada pelota dividida será una evaluación al respecto a la vez que será necesario el nivel de frialdad necesario para poder dominar la situación y ser más inteligente ya no solo emocionalmente sino desde el aspecto del juego. Son tres puntos por partido pero que a su vez tienen una carga adicional que deberá ser correctamente manejada.