Radiografía del peronismo vernáculo

Por Christian Skrilec

Pongamos sobre la mesa algunas ideas sin las cuales es imposible hacer un examen serio de la situación: el asunto depende de la súper estructura; la cosa se ordena de arriba; la lista de unidad es un anhelo que ninguno de los actores cree realmente que pueda concretarse, si hay unidad será polémica y forzada; todos amagan a armar listas pero son pocos los que están en condiciones de hacerlo y excepto un par el resto depende de alianzas.
Nadie puede afirmar como termina de armarse el peronismo. Los tiempos se aceleraron. En las mesas chicas, en las reuniones inopinadas en despachos oscuros, en restaurantes caros o en bares con ambiciones de exclusivos, los dirigentes del PJ afirman que el PRO les adelantó los tiempos, que esta discusión es la del 19, que los 8 años de CAMBIEMOS son imposibles con este ritmo económico y social, “no hay tiempo de rompernos ni de depurarnos”, fue la frase que más me gustó de las que escuché y por eso la repito.
Hoy, la candidatura bonaerense de Cristina se volvió altamente improbable, entre el acoso judicial y la operación comparativa de Santa Cruz y Venezuela, el viejo proyecto se debilita cada vez más ante el votante de a pie. La versión que Scioli se recueste en una hipotética candidatura a diputado nacional en la cabeza de la lista toma forma. El ensayo de la fórmula Insaurralde-Magario para la senaduría nacional, parece ser la receta de inclusión necesaria para cerrar con los intendentes y quitarle las ilusiones de competir a Florencio Randazzo.
Los apoyos del ex ministro del interior y transporte parecen diluirse en operaciones mediáticas, sin Insaurralde, su volumen en la determinante tercera sección electoral se resume a lo que pueda hacer Francisco Gutiérrez en Quilmes, tiene gusto a poco. Florencio sueña que el desguace del “massismo” lo llene de peronistas anti K de la primera y la segunda sección. Pero todos saben que los jefes comunales juegan a ganador. La opción de Randazzo de presentarse por afuera, sólo sería útil para CAMBIEMOS, y su sepultura política.
Este es el panorama del off de record, la especulación del ahora, la política se ha vuelto tan dinámica como las redes sociales que la condicionan absurdamente.
Las consecuencias de lo descripto condicionarán el territorio, es inevitable. La intervención voluntariosa de los intendentes Pereyra, Mussi, y Ferraresi la semana pasa-da fue una señal, todavía insufi-ciente pero señal al fin. Gutiérrez tiene dos escenarios posibles, el soñado de acompañar a Randazzo en una gran interna partidaria es su mejor apuesta, la salida de Randazzo de la estructura pejotista lo debilitaría de manera drástica. Daniel Gurzi y Angel García tienen su fundamento en el nivel de conocimiento y adhesión del votante pedestre del primero y en el armado pequeño pero sólido del segundo. Tanto ellos como el Barba son los mejores pertrechados para una interna, pero son también los señalados por todo el resto como los tipos que hay que jubilar en el distrito.
Mientras tanto reaparece Aníbal (sí, Fernández), tejiendo y operando, con línea en todos los teléfonos, los locales y los extranjeros, incluso en la flota del oficialismo, mostrando algunos delfines que difícilmente sean la atracción principal cuando en el 19 monte su propio acuario.
La espada “sciolista” en la región, Alberto De Fazio, resignaría pre-tensiones locales a cambio de un puesto en la lista de legisladores, lugar que toma cuerpo a partir de la inevitable y preponderante candidatura del ex gobernador Scioli en la lista peronista. Mayra Men-doza, con los avales de La Cámpora, Cristina, y algunas organizaciones “kirchneristas”, tiene fuer-tes expectativas territoriales, pero así como será difícil negociar con ella un acuerdo local, al igual que De Fazio, pueden ser fácilmente condicionados por las decisiones del alto mando.
Mario Lozano, más conocido como “el rector”, depende sólo de que alguna de las alianzas que compitan en caso de internas, o la unificación peronista, busque en una cara nueva para embellecer su lista.
Así empieza y nadie sabe cómo termina, y como diría un viejo integrante del aparato justicialista: “hay que disfrutar de este momento político”, el próximo será mucho más complicado.
Gracias por leer.