Salvar el futuro del QAC, el partido más importante

por Román Sledz

El hincha está pendiente de si entra o no la pelota en el arco y no mucho más, es cierto, pero Quilmes está entrando en un momento histórico que puede significar un punto de inflexión en su existencia como club. Es que la Asociación del Fútbol Argentino a la que pertenece, es su acreedor mayoritario y dependerá irónicamente de la entidad que debería defender sus derechos, si ingresa o no en la ley de salvataje, paso previo a la quiebra. Esto implicaría entre otras cuestiones la ausencia de la comisión directiva como tal y un proceso en el cual la injerencia en las decisiones será muy baja y condicionada. Ahora ¿se animará la “nueva” AFA a poner en jaque la existencia de uno de sus miembros?
Los grandes acreedores en el proceso concursal de Quilmes son los propios futbolistas (unos treinta y cinco millones de pesos que serán los primeros en ser saldados), Caruso Lombardi y la Asociación del Fútbol Argentino. Con este último el conflicto es mayor porque además continúa teniendo una relación “comercial” donde las retribuciones siguen vigentes, pero claro, también las deudas. La postura inicial para el acuerdo no podían ser más antagónicas: los de la calle Viamonte esperaban que se pagase el cien por ciento de la deuda y que se comenzará a efectuar de forma inmediata, lo que demostraba el desconocimiento de la situación puntual puesto que el Decano no lo puede hacer por más que quiera por encontrarse concursado. Quilmes, con el vicepresidente Fabián López a la cabeza tras un análisis de casos anteriores y a sabiendas de las incapacidades económicas de la institución, presentó un plan con una quita al setenta por ciento, a comenzar a pagar dentro de tres años durante los siguientes diez. La primera respuesta fue negativa a pesar de que se han aprobado moratorias con quitas hasta del cincuenta por ciento. Ante esto la respuesta de la casa mayor del fútbol argentino es “eso era la anterior gestión”. En este contexto el pesimismo invadió la última reunión de comisión directiva que precisamente podría transformarse en la única en los próximos doce años, en caso de que no se aceptado el plan de pagos. En el proceso concursal el acuerdo de pago de las deudas tiene que ser de “la mitad más uno”, caso contrario, se ingresa automáticamente en la ley de salvataje. La disolución de la comisión directiva como tal, la instauración de un síndico que supervise cada decisión y la imposibilidad de la elección de autoridades se hacen realidad y la chance de una quiebra (y la consecuente desaparición) se hacen latentes aunque, hay que ser justos, poco probable.
Luego de presentado en la sala de reuniones de la sede de Guido y Paz, la propuesta fue formalizada y deberá ser tratada en comité ejecutivo de AFA para definir una respuesta que, a juzgar por las posturas previas, debería ser negativa. Sin embargo ciertas gestiones en los pasillos del edificio de Viamonte habrían “ablandado” un poco a aquellos defensores de la ¿nueva? Asociación del Fútbol Argentino, que terminó sosteniendo que buscará ayudar al club en este mal momento. Se supo por lo bajo que varias de las puertas que hubo que abrir para llegar a la oficina correcta tuvieron que ver también con una gestión de Carlos Coloma, conocedor del lugar luego de tantos años de representar al Decano. Aunque también por otro lado muchos apuntan a la cercana relación de “Chiqui” Tapia con Andrés Meiszner, quien está enemistado con el protagonista del “1007 a 1007” por entender que en las últimas elecciones le jugó en contra.
La cuenta corriente sin límite o el préstamo de mamá y papá no están más y eso está quedando claro. Sin embargo cuesta creer que Tapia o la propia AFA, más allá de cualquier incentivo político, se hagan cargo de quebrar un club histórico como Quilmes. Sin embargo estas cosas parece que no pueden pasar, hasta que pasan. Habrá que esperar hasta fin de mes para saberlo; mientras que la blanquita juegue los partidos en el verde césped, es el escudo el que se encuentra entre signos de interrogación; allí se jugará el partido más importante, allí se sabrá si el respirador artificial seguirá conectado o no.