Se arma el once

De a poco los refuerzos van llegando y el probable equipo va tomando color para
la categoría. Un DT obsesivo y una idea de juego parecen ser las banderas para la B

Todo parece indicar que de a poco se le va dando forma a un equipo para que Quilmes enfrente este Nacional B con chances de algo más que no solo sufrir por los seis descensos que propondrá. Entre algunos nombres que se van acercando y otros que están en carpeta, la servilleta tiene un tentativo once que está por encima de la expectativa previa. Entre gestos e ingenio, se van dando cierres de negociaciones aún con mucho tiempo de recorrido hasta que inicie el torneo, allá por mediados de septiembre. Entre medio vamos descubriendo a un entrenador sin pergaminos de recorrido aunque sí de referencia, con un perfil obsesivo y detallista entendido esto en el buen sentido, que da la esperanza de la reducción del margen de error y del aporte del plus necesario para potenciar los variados perfiles de futbolistas que conformarán este plantel.
Arrancando de atrás para adelante, el entrenador encontró el lateral derecho (Braian Lluy), el primer central (Colotto) y el lateral izquierdo (está por acordar Federico Alvarez, de Belgrano de Córdoba) que tenía en mente. Logró acercar a un muy interesante proyecto como Augusto Max, proveniente de Juventud Unida de Gualeguaychú donde peleó la permanencia en la dura categoría que le tocará recorrer al cervecero, por supuesto que tiene en Miguel Caneo a su máximo estandarte desde el juego, la pertenencia y la participación en cuestiones extra futbolísticas que aportan y mucho en armado del proyecto. Todo indica que en ese sentido podrá contar con un arquero que viene de tener dos ascensos el último año en esta misma divisional (puesto que Emanuel Trípodi jugó seis meses en Argentinos y seis en Chacarita, ambos con pasaporte sellado a primera) y de esta forma solo le estaría faltando el centro delantero, por supuesto, para nada poca cosa. Sin embargo habrá también que re confirmar luego con qué dibujo tiene pensado trabajar Nardi: todo pareciera indicar que el 4-2-3-1 se adapta mejor a sus intenciones, las características de Caneo (rodeándolo con opciones de pase y juego) y a lo que puede aspirar Quilmes. En ese caso, la función del “nueve” si bien es muy importante, pierde si se quiere algo de protagonismo en manos del funcionamiento colectivo; no está solo y se tiene que auto generar.
¿Ha cambiado algo en lo económico e institucional que hace que se de esto? No por supuesto, por el contrario, solo aparecen nuevas incertidumbres y no soluciones ¿Es garantía de rendimiento este bosquejo de equipo? Claro que no, deberá trabajar y mucho el jóven entrenador para amalgamar tan disímiles perfiles en un equipo y un grupo que arranca de cero y en algunos casos por qué no, de menos diez, como el famoso juego de cartas. Sin embargo las pautas que marcaban en la previa las condiciones de mercado, hacían impensado imaginar que fuera tomando forma tan rápido. Esto no exime de ciertas críticas que parecen tener más que ver con la falta de comunicación interna que con la pericia o cualquier tipo de mala intención, como sucedió con el error en la confección de un contrato por una apuesta (tiempo y falta de opción) o la superposición de nombres en un mismo puesto siendo que unos eran pretendidos por el director técnico y otros no, portando así entonces la bandera de fichas jugadas por la comisión directiva o al menos la subcomisión de fútbol.
Se está trabajando a destajo y se nota, será importante seguir pensando en el bien del equipo y no en posiciones propias puesto que está evidenciado que no existen gurúes u oráculos que puedan tener la verdad revelada. El mix entre experiencia, sentido de pertenencia y apuesta tiene que tener el cálculo exacto de la proporción de cada uno porque sino el producto final es complejo; hasta aquí, parece ir cumpliéndose, a la vez que toma forma el once.