Tranquilidad, dijo Chirola

por Román Sledz

Porque finalmente Sebastián Romero vuelve a Quilmes. Tras algunos idas y vueltas un nuevo gesto parece para cerrar un plantel que tiene referentes identificados

Todo parecía perdido en el caso de “Chirola” Romero y los únicos consuelos que se encontraban eran que ya Caneo y Trípodi estaban en el plantel. Un desacuerdo inicial, las dudas del jugador respecto de continuar en actividad o no y múltiples cuestiones hicieron que se demorarse la resolución que a esta altura parecía inevitable. Sin embargo el “ex” Gimnasia” finalmente volverá a vestir la blanquita una vez más, dando forma a otro gesto en un regreso importante en el peor momento institucional y deportivo del club, es decir cuando más se lo necesita; cuando todo se veía imposible, “tranquilidad” dijo Chirola y firmó un nuevo vínculo con su club por adopción.
Desde un inicio la intención era contar con “17”, y fue el propio presidente Marcelo Calello quien lo contactó y se reunió en su casa. En una primera instancia a muchos les sorprendió una única demanda por parte del volante que tenía que ver con el desembarco junto con él de otro ex Quilmes (aunque con mucha menor historia) como Nicolás Cabrera. No hubo una negativa en la misma reunión pero luego sí, a la hora de ser consultado con el resto de la comisión directiva; “Chiro” parecía estar firme en esta cuestión que si bien no significaba una erogación económica (hubiese venido por el mínimo Nicolás), sí complicaba la cuestión de cara a la limitante de cupos que pretende instaurar la Asociación del Fútbol Argentino, teniendo en cuenta además que el cervecero tuvo que armar un plantel prácticamente desde cero, lo que hace aumentar el número de incorporaciones. El sueño de volver a ver a Romero por estas tierras se desvanecía tal cual lo hizo con Braña, sobre quién habrá luego un análisis aparte para determinar si este contexto vuelve a abrir una puerta en Diciembre o no, sumando la cantidad de gestos, lo competitivo del plantel y la presencia de referentes que descomprimirían su tarea dentro del grupo.
Sin embargo en el corto lapso de 48 horas, aún cuando prácticamente se completó la conformación del plantel, todo pareció comenzar a cambiar. La modalidad “combo” ya no era una cuestión arriba de la mesa y conversando algunas cuestiones económicas rápidamente se podían poner de acuerdo. La gran traba apareció con el fantasma de la limitante que podría imponer la Asociación del Fútbol Argentino respecto a la cantidad de refuerzos a autorizar: lo instalado en algún momento hablaba de diez pero rápidamente pasó a catorce, con lo cual Quilmes, estando ya en dieciséis (contando a Mieres y Tissera) debía encontrar la forma de anular dos. La modalidad rápidamente pensada fue la de ceder a préstamo a alguna de las incorporaciones pero para ello debería tener contrato por más de un año, con lo cual Larrea apareció como primera opción (finalmente se le hicieron 24 meses de vínculo tras la confusión). El segundo caso puede llegar a tener que ver con Furia, un jugador que tuvo más que ver con una apuesta dirigencial que con un pedido del entrenador en sí, pero esto son cuestiones que habrá que evaluar y sobre todo aguardar a la re-solución en firme de la AFA (y si es que el Decano del fútbol argentino no logra quedar exento de ella).
Por lo pronto Romero se suma no solo al plantel sino al listado privilegiado de los que volvieron en el peor momento, para poner el hombro, la pelota pero también la cabeza, transmitiendo lo que es Quilmes para aquellos que son foráneos y para los jóvenes todavía en formación. Hay un buen plantel para la categoría (y las posibilidades económicas) condimentado con nombres ligados a la historia: tranquilidad, dijo el Chirola.