Ultimas novedades del campo de batalla vecinal

(Por Christian Skrilec)

Pasan los gobiernos pero hay algo que indefectiblemente se confirma, el poder político siempre queda lejos del vecino, de la gente, o como gusten denominar a la masa de votantes que los pusieron en condiciones de ejercer ese  poder. Algunos tardan más, otros menos, pero todos toman distancia. A algunos le faltan interlocutores territoriales y a otros le faltan tipos sinceros alrededor. Son tiempos en el que el boca a boca se sustituyó con la aceleración de las redes y la percepción del humor social quedó en manos de los encuestadores.

A todos la gente les queda lejos. CAMBIEMOS no camina las periferias, ni la de esta ciudad ni la de ninguna. Pero tampoco lo hace el peronismo en ninguna de sus vertientes, hay dirigentes que sólo meten las patas en el barro cuando se les queda la camioneta patinando en una zanja. Algún justificador de turno hablará de los operativos barriales como “El estado en tu barrio”, o “el municipio cerca tuyo”, o “el timbreo”. Pero esas son fotos, pantallazos, que nadie se molesta en editar para armar la película completa. Hay excepciones, como siempre.

Pero no sólo les queda lejos la periferia, si no que ahora, con la intermediación de las redes sociales les quedan lejos los sectores medios. Siete de cada diez quilmeños tiene Facebook, el número se repite en Berazategui y  sube medio punto en Avellaneda. En Varela seis de cada diez, en Brown una cifra similar, por lo tanto, la política pasa por Facebook, se complementa con twitter y se condimenta con instagram. Aquellas grandes predicciones trágicas para la política que enunciaban los sociólogos en tiempos de la televisión quedaron “hechas un poroto”(diría mi abuela) ante lo que nos sucede ahora. No obstante es imprescindible recordar que las redes también son manipulables, que hay cientos de individuos dedicados exclusivamente a calificar o descalificar opiniones, notas y entrevistas, a sembrar falsedades. Es parte de este juego, de este nuevo juego.

En la batalla política el espacio a conquistar es el ciudadano, el vecino que vota, y en esta pelea todas las armas son lícitas, incluso las moralmente cuestionables como la difusión de la mentira, las operaciones de prensa, la publicidad engañosa, y otras bajezas de uso común en la política.

Si hay algo que debo reconocerle a CAMBIEMOS y su estrategia política, es que mejoraron sustancialmente el aparato de comunicación oficial, refinaron la forma, le dieron solidez al estilo que había originado el “kirchnerismo”. Acaso los paneles de discusión de la tarde y de la noche no son la evolución del deplorado “6, 7, y 8”, con periodistas con más trayectoria y nivel de injerencia. Los trolls y diseñadores de memes son más aplicados y creativos. Los operadores de mayor peso. Mientras tanto el discurso oficial habla de dialogar, consensuar y terminar con la denominada grieta, esa diferencia irreconciliable que también paradójicamente construyó el “kirchnerismo” y capitaliza el gobierno de Macri de manera inmejorable.

La gente, lejos. Bombardeada por informaciones confusas y tendenciosas de un lado y del otro mientras pelea por el día a día. Pero convencida entre el fragor de las bombas comunicacionales que no tiene muchas opciones. Nadie conversa, ni debate, ni explica la política, se discute, y se discute para ganar la discusión con cualquier argumento.

Un amigo me decía que podía entender claramente la existencia de “antikirchneristas”, pero le resultaba muy difícil entender que esas mismas personas, que hasta ahora no tienen ningún beneficio de la gestión CAMBIEMOS, sean “macristas”. El gobierno logró que la única forma potable de estar en contra de Cristina sea apoyar a Mauricio haga lo que haga. Ahora Macri también tiene su núcleo duro, cuál es su volumen, está por verse. Jorge Asís tiene una frase inquietante: “los desengañados del macrismo van a votar más macrismo”.

Pero todo esto esta lejos, a kilómetros de distancia del vecino que se siente inseguro, que no le alcanza la plata para vivir tranquilo o para llegar a fin de mes, o que no le juntan la basura. A ese vecino las elecciones lo van a atacar sin aviso, y cada vez con menos recursos para defenderse.

 

Gracias por leer.