Vamos a viajar mi amor!!!

por Román Sledz

Se sorteó el fixture y no podía ser más duro para el cervecero: en total recorrerá 16456 kilómetros; visitará plazas difíciles como Tucumán, Córdoba, Jujuy y Santiago

Un recorrido difícil le ha tocado a Quilmes de acuerdo a lo que propuso el fixture; o al menos muy largo. Bajo la modalidad “sorteo” se puede adjudicar únicamente a la “mala suerte” el hecho de que tenga que visitar todas las plazas más distantes en el interior del país, arrancando de hecho en los dos primeros compromisos fuera del centenario primero en Junín y luego en Jujuy. Sin embargo la teoría conspirativa sobrevuela elípticamente y da fuerza a la idea de que hay una devolución de gentilezas por parte de la casa mayor del fútbol argentino por haber forzado Quilmes una cantidad de refuerzos mayor a la que querían estipular y por anterior-mente haberse convocado, pese a las recomendaciones en contrario. Lo cierto y lo concreto es que además de conocer nuevas canchas, deberá visitar viejos fantasmas donde históricamente ha tenido dificultades en esta categoría que lamentablemente tanto conoce.
Lejos de la versión inicial donde la intención para reducir gastos era distribuir equitativamente los viajes, separando los destinos más lejanos en una y otra dirección, a Quilmes prácticamente no le toca jugar como visitante en la zona metropolitana (sólo Ferro y Deportivo Riestra) algo que además de llamar la atención y hacer pensar en las cuestiones deportivas, atenta contra las arcas de un club convocado como lo es el decano del fútbol argentino. Conocerá nuevos lugares como Carlos Casares (donde enfrentará al hiper sponsoreado por los Grobocopatel “Agropecuario”) o Santiago del Estero (por Mitre, ascendido con el ex Quilmes Tolosa) entre otros destinos exóticos. Se topará con nombres que a más de un hincha no le van a gustar porque los remitirá a otras categorías, haciendo más duro el golpe de realidad de que ya no se está en primera división: Villa Dálmine, Deportivo Riestra ó Flandria seguramente serán ejemplos de ello. El fixture además tendrá una particularidad: no propondrá descansos durante el mismo sino sólo hasta el final, donde imaginando una hipotética situación de protagonismo, puede pensarse en un QAC coronándose con el único ascenso directo una semana antes o teniendo siete días de descanso de cara al reducido por la segunda plaza. Siendo un poco más derrotistas podrá darse una situación de intrascendencia donde se adelanten las vacaciones o “la boca se haga a un lado” con definiciones precipitadas por el descenso (recordando que serán seis los equipos castigados con la pérdida de la categoría por la reducción estipulada, al menos por ahora, de cara a la próxima temporada).
El mayor miedo hasta aquí viene siendo la disponibilidad o no de todos los refuerzos hasta aquí acordados. La sanción que quiere imponer la AFA tienen que ver con una pena económica (reducción de los ingresos por los derechos por televisación) pero también la limitante de los nuevos contratos a sellar en este mercado de pases, entendiendo que no se pueden tener nuevas obligaciones si no se cumplieron con las anteriores. Quilmes e Instituto aparecen como dos casos particulares por encontrar-se en proceso de convocatoria de acreedores, algo para nada bien visto en la calle Viamonte. Según fuentes estaría todo “acordado de palabra”, lo que no lo exime al cervecero de verse perjudicado indirectamente en otro tipo de cuestiones: ¿será el diagrama del fixture una de ellas? Por lógica habría que decir que no, pero difícilmente alguien se anime a descartarlo de plano. Lo mismo aplicará para designaciones y sanciones, extendiendo el manto de duda durante toda la temporada. Será importante la reunión a mantener esta semana para desterrar este tipo de cuestiones.
Será cuestión de ampararse en el “para ascender hay que ganarle a todos”, una frase que no entiende de matices y contextos, cuestiones que tanto están influyendo en la vida y la diaria del Quilmes Atlético Club.