Volvió el dueño de la pelota

Al final hubo una alegría para la gente de Quilmes: volvió Miguel Eduardo Caneo
en el peor momento para poner el pecho. El primer refuerzo que revolucionó todo

por Román Sledz – En algún momento un mimo tenía que aparecer. Con la catarata de resultados negativos que desencadenaron en la materialización del descenso, comenzaron a sucederse malas noticias una tras otra. Todo esto contextuado en una situación de crisis institucional que se está trabajando para modificar y mejorar pero que llevará años poder divisar un resultado. El advenimiento del Nacional B, la negativa de “Chapu” Braña a venir, el desfile de entrenadores que ante tal escenario prefirieron hacerse a un costado y el que tenía que hacerlo no lo hizo son solo algunos de los condimentos que proponían una previa complicada que parecería agravarse cuando en un momento la negociación con Caneo se había caído; sin embargo, finalmente uno de los mayores ídolos contemporáneos (probablemente a partir de ahora el mayor) vuelve a su lugar en el mundo en el peor momento, cuando más se lo necesitó, para la alegría de la mayoría de la gente.
A falta de uno en este momento Quilmes tiene dos entrenadores (otra vez), sin embargo, solo uno de ellos tendrá injerencia en las decisiones del futuro y a diferencia de su antecesor dejó en claro su gusto por Ca-neo y su intención de contar con él, más allá de la diferencia de la categoría. Lucas Nardi, que en la previa es un gustoso del buen juego ofensivo, había manifestado en su asunción que lo esperaba. Lo cierto es que el primer llamado fue cuando el ex jugador del cervecero y entrenador de inferiores de Banfield y Estudiantes ni siquiera estaba en planes; es más, el segundo (y el más importante), tampoco lo encontraba todavía en el cargo. Una vez que se solucionó esto y que se estampó la firma del inexperto técnico, pareció empantanarse la vuelta del ídolo. Un trascendido en las redes sociales tras una muy pobre oferta por parte de los dirigentes de Quilmes, desató la furia del diez y lo que hasta ahí era la finalización de la negociación. En definitiva guardaba lógica con las malas noticias precedentes, pero golpeaba y calaba ondo en el ánimo del hincha, que comenzaba a direccionar más el enojo hacia la comisión directiva que había recibido, un año antes, el setenta y ocho por ciento de los votos, en buena ley.
Un pedido de disculpas, la aclaración de la falta de veracidad de los datos dados a conocer en redes y una mejora en la propuesta hicieron que en una tarde se pueda revertir la situación y que se diera lo que prácticamente todos los mercados de pases se esperó desde que Miguel se fue: su regreso. En lo que definió como “el desafío más grande de su carrera”, el dueño de tres ascensos fue el primero en estampar la firma y subirse a un proyecto que tenía hasta aquí tan solo un puñado de juveniles y tres jugadores del plantel anterior que se les extendió el vínculo por lesión. Sin embargo el amor por la institución, las ganas de ayudar y profunda-mente de volver a jugar con continuidad ganaron por sobre todas las cosas y en lo que fue una revolución, una caricia al alma, el “chino” estampó su firma entre medio de la gente que lo vitoreó en la sede social: una bue-na entre tanta pálida.
Tal es el grado de compromiso que rápidamente se quiso poner a entrenar aún siendo que el plantel todavía no regresó a los trabajos (lo hará el próximo lunes 24), pero para acelerar la puesta a punto ya inició tareas con el profe Saja. El regreso del ídolo está en marcha y por qué no permitirse soñar con verlo en gran forma; la magia, la sensibilidad, la cabeza, no son cosas que se pierdan, así como el amor por un club. Volvió el dueño de la pelota.