Cerna, Pérez y Domene (de der. a izq.)

Cerna, Pérez y Domene (de der. a izq.)

“Las alianzas que sirven para ganar, no siempre sirven para gobernar”, suele decirse en el ámbito político. Esto es lo que se está viendo estos días entre los boinas blancas quilmeños.

Parece ser que el electo presidente del radicalismo local, Ricardo Cerna, cree tener derecho a discutir los lugares en las listas de las generales de este año. “Quiere desde el diputado hasta el consejero, está loco”, recontraaseguran desde los círculos íntimos del, por un tiempo más, diputado provincial Fernando Pérez.

La raíz de estos encontronazos radica en la mala performance que tuvo “el Petiso” Pérez en la última interna, que lo desalojó como el embajador de Posse en la Tercera, incluso alejándolo del riñon possista y acercándose más a Martín Lousteau.

Cerna, recientemente ascendido en las filas del devaluado possismo, tiene la misión de revitalizar el espacio rivalizando con el diputado que ahora está más ‘lustosista’ que el propio Lousteau.

El arma que el legislador utiliza para no pelear en persona es su viejo amigo y aliado “el Bicho” Domene, quien confronta con el presidente radical cada vez que puede, cumpliendo las directivas y órdenes que le baja Pérez. Parece ser que entre chanchos y bichos, la fauna radical se encuentra al borde de una ruptura inminente.

Hay Rebelión en la Granja.