¿Es acaso el dar a otro una tarea reservada para algunos privilegiados?, pregunta que generó el nacimiento de Huellas. ONG se abre para que cualquier joven voluntario tenga la facilidad de acercarse a las actividades y del modo más flexible. El centro es el servicio, y próximamente desembarcará en Quilmes en la primer semana de agosto.
Ezequiel, su fundador y actual director, considera principal la necesidad de generar un equilibrio entre la organización y los objetivos solidarios de Huellas, ya que “muchas veces la organización se vuelve lo central, cuando lo más importante tiene que ser lo que los mueve a estar ahí, en nuestro caso el voluntariado”. Por esto la ONG desde su estructura facilita las actividades definiendo dónde, cuándo, quiénes, cómo y armando los equipos que varían sábado a sábado. Los volun-tarios en cambio deben preocuparse simplemente de participar y de los mínimos detalles que les permiten experimentar todo lo que significa acercarse para ayudar a otros.
En Huellas no se reciben donaciones de ningún tipo, sino que se genera un sistema de organización a partir del cual cada voluntario se responsabiliza para llevar un material con el que se trabajará en la actividad.
Huellas creó un sistema de inscripción que ubica a cada voluntario en un equipo y un lugar diferente para cada sábado. Esto permite tener nuevas experiencias y conocer tanto los asilos de ancianos como los comedores, los hospitales y los hogares de niños entrando en contacto con distintas realidades.
Formalizarse y seguir creciendo es la meta, para cada día poder sumar más voluntarios a lo largo del país y por qué no, en el mundo. Sin embargo, no pierde de vista que lo más importante es acercarse y ayudar a otros, fomentar el servicio, aportar desde cada vida en particular y sumar alegría en cada sábado.
La premisa que la mayoría de los jóvenes tienen interés en experimentar al menos una vez el voluntariado se hizo cierta. Desde el comienzo nunca cesó de aparecer un voluntario nuevo cada sábado. La idea de aquel joven emprendedor fue rápidamente asimilado por jóvenes que ayudaron a que la rueda empiece a girar. Años más tarde el sistema de inscripción por mail quedó obsoleto por la cantidad de voluntarios que se sumaban y en ese momento se creó una plataforma específica para los voluntarios. A partir de ella y aprovechando las redes sociales se sigue innovando para acercar el voluntariado a los jóvenes. La combinación de voluntariado y de acceso tecnológico hace su efecto y Huellas comienza a crecer a pasos agigantados. Desde entonces la mayoría de los jóvenes se acercan porque vieron la publicidad en Facebook o en Instagram, y su crecimiento es tal que se limitan las promociones para poder recibir a la marea de jóvenes con ganas de ayudar.