No sabe más que hacer. La foránea dirigente macrista, Gladys González, ahora busca por las redes sociales que los avellanedenses la inviten a tomar mate. Movida que busca insertarse en Avellaneda de cara al 2019. Lo real es que la senadora de Bolivar, un cascabel judicial, quiere conquistar lo que en realidad nunca le perteneció.