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Parecieran hechos aislados, pero no lo son. Son situaciones delictuales que se producen por un Estado ausente que no sabe o no quiere ejercer su autoridad. En el medio, una sociedad anestesiada que, en algunos casos, busca ejercer justicia por mano propia. O se aterra y hace lo que puede.

El primero de los gravísimos hechos se produjo el fin de semana en plena autopista Buenos Aires-La Plata. En tiempos de recambio turístico, cuando miles de familias se trasladaban a vacacionar tras un año más que intenso.

Una protesta vecinal por falta de luz cortó parcialmente varios carriles de la autopista, dejando uno liberado para el tránsito vehicular. Pero la extensa demora se aprovechó para que se produzca un violento enfrentamiento entre barras de Independiente y manifestantes. La Policía no hizo nada para evitar el choque, si confirmó la muerte del hincha Juan Calvente con un disparo en el pecho.

La balacera dejó como saldo el asesinato del simpatizante del Rojo y tres heridos que fueron internados; el último informado, Fernando Casal, quien se encuentra estable y fuera de peligro.

Pero aquí no terminó todo. Como “represalia” otro grupo de delincuentes se personó en la sede de Independiente de Wilde y no solo rompió todo. También robó a los visitantes que descansaban en el lugar.

En Lomas de Zamora el pánico llegó al tren Roca, con un brutal enfrentamiento entre bandas de delincuentes que aún siguen si poder ser identificados.

Pasajeros del tren Roca vivieron momentos de tensión y pánico en la estación de Lomas de Zamora al quedar en medio en un enfrentamiento entre bandas rivales. El hecho ocurrió el sábado por la noche, unos minutos después de las 21, cuando una de las formaciones de la línea, que recorre el sur del área metropolitana de Buenos Aires y termina en Constitución, se detuvo en la estación de Lomas, ubicada sobre la avenida Meeks, y abrió sus puertas. En ese momento, dos grupos de jóvenes se enfrentaron en una batalla campal que incluyó piedrazos y botellazos entre ellos y contra el tren y que provocó pánico entre los pasajeros.

Todo frente a las cámaras de seguridad y en una de las estaciones más transitadas del ramal.

Algo estamos haciendo mal como sociedad. Y más aún, quienes tienen la responsabilidad de cuidar al conjunto de la sociedad y establecer mínimas pautas de convivencia. Pautas que deben ser cumplidas por todos.