A menos de una semana de la aparición sin vida de  Sonia Somoza (74 años), la mama del arquitecto suicidado meses atrás en su casa de Country Abril, Marcelo Suarez, empiezan a aparecer algunos detalles que no dejan de llamar la atención de los investigadores y los más cercanos a su familia. Las cámaras de seguridad de la vivienda fueron desactivadas, por lo que en el lugar no quedaron registros aparentes.
Un femicidio suele darse, generalmente y cómo dicen las estadísticas más serias, en ocasión de una fuerte emoción violenta o en un rapto de fuerte violencia por parte del hombre. Es posible que una persona que va a cometerlo, arme una estrategia y desconecte las cámaras de seguridad?  Sería el primer caso...
Si bien se habló en las primeras horas de un "suicidio" ahora comienza a girar la causa en un feticidio, y posiblemente podría investigarse quien o quienes ayudaron a este cometido final, ya que hay detalles escabrosos que harían suponer un crimen con sello mafioso.
Si bien los daros apuntan a la pareja de Zomosa, Rafael Barbosa, de 71 años, quien el jueves se negó a declarar ante la fiscal de la causa, Karina Gallo, y seguirá detenido, hay un sinnúmero de cuestionamientos que tendrían que comenzar a dilucidarse.
Gallo le imputó el delito de "homicidio agravado por el vínculo y por haber sido cometido contra una mujer", y pidió que este primer sospechoso siga detenido mientras se resuelve su situación procesal.
El hecho fue el pasado jueves en una casa ubicada en la calle Benito Pérez Galdós al 700, de Quilmes Oeste, y la policía fue avisada por la propia pareja de la víctima, ahora detenido.
Efectivos de la Comisaría Tercera fueron alertados por Barbosa quien señaló haber encontrado a su concubina ahogada en el interior de la piscina. La misma piscina que el sujeto llenó unos días antes, según vecinos.
La fallecida presentaba hematomas en el rostro y en distintas partes del cuerpo.
Barbosa contó en su primera declaración que tras finalizar de cenar, se retiró a dormir junto a su pareja. Y al despertarse mas tarde, al no ver a Somoza durmiendo junto a él, salió a buscarla y la encontró boca abajo en el interior de la piscina, tras lo cual realizó el llamado al 911.
No había desorden en la vivienda y ninguna abertura de la casa se encontraba forzada.
Barbosa tenía marcas de rasguños en su cuerpo, lo que para los investigadores es un signo de un intento de defensa por parte de la víctima.