El Defensor del pueblo de Avellaneda, Daniel García, definió como una gran farsa sin sentido a las audiencias públicas. Entiende que, al no ser vinculantes, no tiene sentido alguno su celebración. “Lo correcto sería que se tengan en cuenta las opiniones de los disertantes y, por mayoría, decidir la forma de actuar, en este caso en sí, sobre las tarifas”, explicó.

Daniel García, fiel a su pensamiento, tomó la firme decisión de no participar en ellas como Defensor del Pueblo de Avellaneda, puesto que, desde hace tiempo ha hecho pública su opinión tanto sobre este tema, como sobre todo el poder hegemónico y el abuso que construyeron las empresas monopólicas de servicios.

El Defensor del Pueblo de Avellaneda entiende que las audiencias públicas, al carecer de carácter vinculante, son comparables con aquel ciudadano que tenga un juicio oral para defender su posición no es escuchado y se conozca la sentencia, previo al inicio del juicio.

Esto resulta en una verdadera contradicción inexplicable, vulgarmente llamada “esta todo perfecto, pero marche preso”.

“Las Audiencias públicas tienen y deben ser vinculantes.” Aprovechando la ocasión para solicitar a los legisladores competentes, que dicha Ley sea destinada a usarse como vinculante ya que sería ampliamente democrática y totalmente indispensable.

Sobre su fundamento, expreso el Defensor Daniel García que primero están los ciudadanos participantes, así como se aplican, no pueden influir en las decisiones ya tomadas. Y segundo, las resoluciones no son transparentes ni democráticamente justas. “Si bien la norma es correcta, su aplicación va en contra del Espíritu de ella en si misma”, culminó.