La bravuconada de la concejal del Movimiento Evita Patricia Iribarne desató un conflicto impensado en plena sesión del Concejo Deliberante. Hecho por el que muchos se preguntaron cuál es el fin de tan poco honorable ubicación, a tal punto que la ofendida concejal Daniela Conversano reclamó al presidente del HCD, Fabio Báez, que Iribarne sea sancionada.

Aún finalizada la sesión, muchos seguían sin entender el por qué de tamaña desubicación. Sólo Iribarne sabe cuál fue su fin para que la oposición tome el control discursivo e ideológico de la sesión. Tal fue así, que casi acorralado por Conversano el propio Báez titubeó en reiteradas oportunidades y no sabía cómo justificar la situación.

Todo comenzó cuando Conversano expuso su última minuta de comunicación y hablaba de los problemas de muchos feriantes o manteros. Tras pedirle la palabra, Iribarne recordó situaciones vividas por puesteros y “trabajadores de la economía popular” durante la gestión Molina para asegurar que Conversano “habla pelotudeces”.

A esa altura, la sesión comenzó a desbordarse entre las idas y vueltas. A lo que Conversano reclamó al presidente Báez que sancione a la edil del Frente de Todos por ofenderla. El molinista Guillermo Galetto tomó la palabra y luego de hablar de “actuaciones falsas e innecesarias”, de “relato y clima de pobrismo para la gente”, intentó bajar el tono a la situación.

Posteriormente, el presidente de la bancada del Frente de Todos, Ariel Burtoli, recordó cómo padecieron los trabajadores la gestión de Mauricio Macri y pidió perdón por la frase desafortunada de Iribarne. Mientras que el molinista Ignacio Chiodo intentó bajarle el tono a la situación señalando que no era necesario sancionar a la edil, y explicó que durante la gestión Molina no se persiguió a ningún comerciante o mantero, que de producirse alguna actuación fue por convocatoria de la Justicia Federal.

Palabras más palabras menos, Conversano avanzó más allá y recordó al menemismo, los funcionarios que ocuparon cargos y candidaturas. Lo que generó la ira de varios de sus pares que buscaron contradecir sus palabras. Hasta el propio Báez entró en escena y por momentos se lo vio acorralado por una avallasante Conversano que lo hizo titubear, hasta que finalmente pudo encausar la sesión para dar fin a una discusión que nadie entendió bien cuál fue la finalidad de Iribarne.

Anteriormente, varias fueron las minutas de comunicación expresadas por la oposición, como la presentada por la concejal Eileen Viglianco que buscó saber cómo está compuesta la Comisión Directiva del Hospital Oller de San Francisco Solano, y cuál es el destino de los fondos de la Cooperadora del Hospital.

Previamente a la sesión ordinaria el cuerpo aceptó la renuncia de la ahora ex edil Susana Cano, y juró como concejal Gabriel Berrozpe.