A horas de quitarle sus licencias ministeriales en la Diócesis Avellaneda-Lanús, el cura Francisco “Paco” Olivera publicó su carta a la vicepresidente Gabriela Michetti.
“EN VANO – Tercera carta abierta a Gabriela Michetti
Esta es la tercera carta que le escribo y estoy seguro que la última porque de usted y su gobierno no quedará más que un gran dolor para nuestro pueblo y porque ya está más que demostrado que es en vano.
Y es la segunda vez que le hablo en persona. Allá por finales de diciembre del 2016 nos encontramos en el Congreso después de la primera carta que fue motivada por sus “proféticas” palabras tras que ganaran en el 2015 las elecciones: “se que hay gente pobre preocupada pero vamos a trabajar fuerte por ustedes “, pero como ocu-rre con “cambiemos” nada “cambió” para los pobres sino que empeoró y usted debiera saber que mucho.
La última vez que nos vimos fue hace sólo unos días el pasado sábado 27 de abril en la misa de beatificación de nuestros Mártires Riojanos. Yo soy el cura que me acerqué a usted y que le dejé un crespón negro y una estampita de Enrique Angelelli con un poema del mártir: “Dejeme que les cuente lo que me quema por dentro: el Amor que se hizo carne con chaya y dolor de pueblo”. Tan distinto a ustedes…
Seguidamente le dije: “con todo respeto su presencia insulta la memoria de nuestros mártires -cartel que los curas en opción por los pobres habíamos levantado un rato antes durante la Misa haciéndolo extensivo a todo el gobierno nacional-, porque la política que lleva adelante su gobierno de hambre y represión es la política contra la cual lucharon nuestros mártires y el motivo de sus asesinatos. Usted no debería estar acá”. Cuando me quería responder uno de su seguridad me echó.
Las dos cartas anteriores se las escribí unos días antes de Navidad. Esta vez ¿sabe por qué no lo hice? Porque no tenía más que decirle. ¿Otra vez volver a hablarle de la situación de nuestra gente después de tres años en que nos siguen diciendo que no hay otro camino cual si fuera designio divino el sufrimiento de nuestro pueblo?
Por eso no habrá más cartas, tan solo seguir aunando esfuerzos como hicieron nuestros mártires: sin odiar como nos enseñó Wenceslao Pedernera, pero con firmeza y de frente como nos enseñaron Gabriel Longueville y Carlos de Dios Murias y sin resignarnos como nos enseñó el Pelado Angelelli. Luchar en las calles, en los barrios, en los campos, en todos lados para que se acabe de una vez esta pesadilla que es-tamos viviendo con ustedes, porque sabemos como ellos sabían que hay otro camino
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