Sebastián Lusardi – Director Ejecutivo de Grupo L

El 2020 seguramente sea recordado como “el año de la pandemia”. Y también, quizá, como el año en el que aprendimos qué es un “trabajador esencial”: esa persona que brinda servicios básicos y quedó exceptuada del aislamiento social, preventivo y obligatorio.

Recorrer un centro de salud, de día y de noche, para desinfectar baños, pasillos, salas de espera, consultorios, quirófanos y los miles de ámbitos que tiene un hospital está en ese podio de los “esenciales” junto con los médicos, las enfermeras, y tantos otros que ayudan a salvar vidas. Porque mantener limpios los espacios en los que vivimos, y especialmente donde estamos cuando tenemos un problema de salud, salva vidas.

El 2 de marzo vino a patear el tablero en muchos sentidos: fue el día en que se registró el primer caso de covid-19 en la Argentina, confirmado precisamente en el Hospital Dr. Diego Thompson de San Martín donde Pulcrus, nuestra empresa de servicio de limpieza e higiene, trabaja desde hace 6 años.

A partir de ese momento, activamos lo que fue el principio de un protocolo propio que luego validó IRAM 3820:2020, llegando a ser la 4ta. Empresa de limpieza del país en adquirirla. Esa fue nuestra premisa número 1: cuidar a nuestra gente y ayudar a que otros se cuiden. Esto implicó no sólo responder a las necesidades de ocho hospitales o en los centros de aislamiento (11 de Atención Primaria y 4 de Atención vecinal) que se montaron en pocas horas en los municipios en los que trabajamos, sino también cuidar a los que cuidan.

La capacidad de “liderazgo” de nuestra gente fue fundamental. Tuvieron que hacer frente a los desafíos y confiar en sus recursos, producto de años de experiencia en servicio, para atender a la comunidad en uno de los momentos más críticos de nuestra historia.

La contribución de este tipo de trabajadores esenciales todavía no fue debidamente destacada. Tenemos que poner en evidencia la labor de los héroes silenciosos que, desde las tareas de limpieza e higiene, colaboraron con el funcionamiento del sistema de salud asumiendo tareas de alto riesgo, también fundamentales.

Mediante capacitaciones y de la mano con el gremio, se brindaron elementos de protección personal, se intensificaron los planes de trabajo y se compartió el protocolo en diversos formatos sin descanso. Éramos conscientes de que el covid-19 no era de las más graves afecciones en comparación con las que lidiamos a diario, pero sabíamos que se trataba de una enfermedad muy contagiosa y que terminaría afectando a muchos de nuestros seres queridos. Contar con know how en términos de higiene en contextos de riesgo fue clave para poder actuar de manera proactiva y anticipada, incluso antes de la declaración de la cuarentena. El conocimiento y experiencia de nuestros héroes silenciosos junto al personal de salud, permitió una rápida adaptación a la nueva realidad en épocas de incertidumbre extrema.