Durante la tarde de este viernes, Ramiro Bustamante (ex jefe de la Barrabrava de Quilmes Atlético Club) se acercó junto a su hijo al Estadio Centenario “Ciudad de Quilmes”, y luego de amenazar al personal de portería que se encontraba de turno, lograron ingresar a las tribunas, donde se sacó una foto que subió a sus redes sociales con la leyenda “Que empiece el juego” en una clara alusión de sus intenciones para recuperar el manejo de la hinchada del Cervecero. La denuncia fue radicada en la Comisaría 3° de Quilmes.

Bustamante tiene un prontuario bastante extenso: Estuvo encarcelado varios años por secuestro y robo calificado, otorgándole en julio del año pasado (por la situación del Coronavirus en los penales) la prisión domiciliaria, la cuál violó a las pocas horas y se dirigió al domicilio de su mujer (y madre de su hija) para molerla a golpes, hecho por el cuál volvió a prisión.

En el año 2016, Ramiro Bustamante fue detenido luego de violar otro “arresto domiciliario” concedido en una causa por “abuso de armas, lesiones, atentado y resistencia a la autoridad” que se tramitaba desde el 2013 en la UFI N° 5 de Quilmes en la cual su titular, Jorge Saizar; le había pedido la detención. El 25 de abril de 2013, desde un vehículo en movimiento, Bustamante baleó el lavadero de autos de Osvaldo “Dedo” Becerra, líder de otra fracción de la hinchada del QAC.

Ya en ese entonces, Bustamante tenía 16 causas judiciales en trámite por distintos delitos contra la propiedad y las personas; y ya gozaba de salidas laborales en el marco de una condena a 3 años y un mes de prisión.

Tres años después de la balacera al lavadero, robó una joyería en Quilmes y por ese hecho quedó detenido. Ese mismo año, antes, había protagonizado un “Secuestro extorsivo” a Matías Falcone, el hijo de reconocido boliche tropical “Diversión”, en el cual él obtuvo un veredicto de “no culpable” en un polémico y cuestionado juicio por jurado celebrado en mayo de 2019.