Tras presentarse días atrás ante la Justicia por la denuncia de abuso sexual simple realizada por dos seminaristas, el ex obispo de la ciudad salteña de Orán y cura quilmeño, Gustavo Zanchetta, regresó al Vaticano.
Zanchetta se encuentra otra vez en Santa Marta, la residencia para eclesiásticos donde también vive el Papa Francisco. Domicilio que confirmó en la audiencia que tuvo ante la jueza de la Sala II del Tribunal de Juicio de Orán, María Laura Toledo Zamora.
El religioso niega estar en rebeldía, pese a que la fiscal María Soledad Filtrín Cuezzo pidió que se dictara una orden de captura internacional por no haber respondido ni a llamados ni a mails. Y señalaron al La Nación que fue improcedente y nunca ordenado por una autoridad competente- haya creado gran confusión mediática alrededor del caso Zanchetta, que para él “se ha salido de madre”.
“Esto refleja que hay un ensañamiento, que hay mucha confusión en cuanto a la acusación, ya que nadie lo está acusando de violación, sino de abuso sexual simple, que puede ser un abrazo que quizá fue considerado demasiado largo, una mano, pero no violó a nadie. Hay que juzgar lo que sea, claro, no se trata de minimizar los presuntos hechos, pero ponerlos en contexto porque lo único que repara las heridas es la justicia y la verdad”, afirmó su vocero y representante canónico, el padre Javier Belda Iniesta, al hablar de las pintadas “Zanchetta Violador”, aparecidas en las paredes del Obispado de Oràn.
Sobre su presentación judicial, se informó que Zanchetta confirmó su domicilio y su defensa, acta que en ocasiones suele hacerse hasta en videoconferencia y que no significó para nada el inicio de un juicio. “Antes de la apertura del juicio deben resolverse varias otras cuestiones preliminares”, explicó, al subrayar un comportamiento “ejemplar” del Poder Judicial argentino.
Consultado sobre la relación de Zanchetta con el papa Francisco, Belda Iniesta aseguró que, pese a que viven en la misma residencia y a que en el pasado tuvieron cierta cercanía, “no mantienen ningún tipo de relación”.
“No es cierto que el Papa lo tiene refugiado, bajo su ala”, afirmó. Y recordó que las acusaciones por abuso contra Zanchetta salieron a la luz a fines de 2018, mucho después de haber llegado al Vaticano, por lo que lamentó que el caso fuera usado para atacar al Papa Francisco.