Lic. Patricia Salinas. Psicóloga. Socióloga. MN 70401
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El concepto de individualismo es complejo, es decir está lejos de su uso actual. Ya sea como voluntad de ser “libre” (esa positiva imprecisión)  o “feliz “(no puedo encontrar siquiera una generalidad que ridiculice este tema),  se  puede sin embargo encontrar en la filosofía política ciertas reminiscencias a esos estados,  (de felicidad y libertad). También al Estado,  y esta teoría es apasionante.  Para eso hay que leer y mucho no se estaría usando hoy.  Parecería ser que  antiguamente sí. y que se solía escribir y debatir sobre  ellos y otros temas y no sentenciar simplemente frases como: haremos la revolución de la alegría dejaremos los malentendidos y la política atrás, o del estilo me separé porque quiero ser feliz.

Parece en este sentido que hubiéramos  sufrido una involución al “mundo de los slogans” ( no lo adjudiquemos a la pandemia), o al menos eso me parece a mí hace un tiempo. Es una visión personal y no tienen por qué compartirla. Al respecto si  puedo argüir que no se trata de una decisión individual (he tratado cuidadosamente de forjar mis conceptos en base a mis experiencias sociales),   pero  bueno,  también me digo que  hay que entender que estamos en un momento histórico complejo y quizás esas frases brutas  tengan como fin darnos la seguridad de control que  a algunos no le deparan la incompletitud de las reflexiones.  La tranquilidad es un gran valor, me digo  en tiempos en los cuales se vive al límite del desgarro moral.  Así somos los humanos.  Que simpáticos seres: Querer desordenar todo para quejarse, para ordenarlo, para llorar o solo para “cambiar”. Sin embargo me llama la atención que en estos momentos los objetos que dan tranquilidad no se la estén peleando a las ideas. Digo, porque, ¿ no estamos rodeados del “temita de la muerte”. Es una situación límite, claro.

No quiero decir acá que el liberalismo sea en sí mismo ni bueno ni malo, que represente una valia superior, (la bohemia no me desagrada, “en teoría”),  ya que se trata más bien de un ingrediente esencial de las teorías humanísticas y políticas. No sé bien adónde voy, sí sé que me llama la atención que en el medio del caos capitalista que esta pandemia revuelve, en el medio del torbellino de las cosas y de las palabras, sean las cosas las que sigan dando más tranquilidad. Voy a la simplicidad de expresar preguntas del tipo, si nos salvamos juntos o solos encerrados, a esa forma de inquietud colectiva de hoy (porque hasta su puesta en pregunta individualista es colectiva). En ese sentido es que pienso que estamos más materialistas que nunca, en el sentido marxista del término, pero bueno, ese sí sería  es otro cantar y no tienen que ver con la revolución comunista, no en este caso.

Volviendo a la inseguridad y a la incompletitud de las reflexiones: sería la  combinación, más que el  individualismo  o liberalismo en sí mismo,  lo que hace de las ideas políticas. Podría entonces uno pensar, yo lo pienso por momentos, en un liberalismo anárquico, o en un liberalismo extremo,  por decir algo. Es  la combinación ideológica entonces lo que le daría la tonalidad al asunto.

Hoy, revoleando términos, porque estamos nerviosos y ansiosos, y creo que todavía no creemos que se puedan hacer cosas con palabras (o quizás si lo cual me da más miedo aún) ,   se escucha del individualismo, hay que ser individualista para salvarse y en seguida: asociación libre. Pero qué tipo de asociación libre?  Una muy burra.  Bueno no fueron estos los orígenes de este pensamiento,  creo que voy a eso. No creo que los contractualistas, estuvieran especialmente relajados de pestes y enfermedades. Me vuelve la idea de una degradación moral.  Creo que por eso estoy escribiendo esto.

El individualismo podría ser descripto en términos generales como cierta tendencia a las acciones peculiares, las cuales tienen un sentido distinto en cada contexto histórico- social.  En un principio el individualismo,  desprendido de la escuela cínica, abogaba por el total desprendimiento de los bienes materiales , la sátira y la toma de decisiones según el propio ser.

Como tradición filosófica política, el individualismo se encuentra en las  antípodas del colectivismo. En  la filosofía del derecho ha encontrado su máxima expresión en Hobbes y Locke.  De estos dos teóricos conocidos por su contrato social y su ley natural,  respectivamente, dos conceptos que explicarían porque el hombre se junta en sociedad podemos decir (recomiendo leerlos cuando puedan) que ambos adhieren a la posición individualista aunque por distintos motivos.

Para Hobbes, en estado de naturaleza, el hombre es “el lobo del hombre”, es decir un ser, peligroso naturalmente que constituye por eso un peligro constante para el otro, y para sí mismo, es por eso que, los hombres aceptando esta condición de peligrosidad ceden sus derechos naturales para constituirse en un todo más grande, que librándolo de su estado natural de guerra les de protección.

Para Locke, en cambio el hombre pacta su entrada en sociedad, por otros motivos distintos a lo invivible de la guerra,  un poco extraños ya que para él el hombre es básicamente libre e igual y así se mantendrá en ausencia de autoridad común hasta que entre  los hombres y por su propia voluntad, decidan convertirse en miembros de una comunidad política (sí, política, no teman).  Además y en oposición al absolutismo de la época, este teórico social afirma que la soberanía nacional reside en el pueblo, del que emanaría el poder del Estado. Por su parte el Estado estaría obligado a salvaguardar los derechos del pueblo, siendo los más importantes el derecho a la propiedad personal o a la propiedad privada.  Se trata por eso del padre del liberalismo para quien es necesario que primeramente para entrar en sociedad el hombre sea feliz ( AHH estamos en casaJ).  Dado que el hombre tiene derecho a la propiedad y a la conservación, el derecho a la propiedad privada es un derecho natural.  Todo lo anterior está muy resumido para decir que siento  que los medios son bastante sintomáticos de la necesidad de no pensar en lo importante como si se tratara de:  la peste.

Quizás de lo que se trata es de ver como diferenciarnos siempre, de construir otro infernal, invivible, al que atacar, para no enfermarse de darle relevancia al lugar en el que vivimos. Mi estado hoy: no estoy feliz. Y me gusta.