Pero la carne no es el único bien en el cual mermó su consumo: en los últimos meses también se redujo el consumo de leche, medicamentos, y demás bienes y servicios básicos.
Los factores de la caída en el consumo son “múltiples”, consigna el informe elaborado por el equipo de economistas de Economía UNDAV: “A la elevada tasa de interés, que desincentiva la compra en cuotas, se suma la cuantiosa caída en el poder adquisitivo asociada al pro-ceso de alta inflación”.
El documento advierte que “un rasgo distintivo de la crisis de consumo actual es que se ha difundido a segmentos que típicamente se mostraban indemnes a la reducción del poder adquisitivo”.
Entre los productos que redujeron su nivel de ventas en 2018 se encuentra la leche fluida: la reducción del 1,5% del año pasado, se confirmó a partir del dato de enero, que muestra una aceleración al 5,8% de retracción interanual.
En este sentido, las ventas en este rubro ya acumulan una merma de 14,2% en 3 años.
El segmento de servicios también muestra un desempeño magro en los últimos meses: las conocidas subas tarifarias, que en el último año acumularon un 55,1% para servicios del hogar y 69,5% para transporte, se vinculan directamente con la disminición del consumo.
Al analizar el índice de servicios públicos que reporta el Indec se tiene una baja del 0,8% para en el uso de transporte público, de 0,4% para el agua en red, del 1,6% para el gas natural y del 9,4% para la energía eléctrica.
Otro grupo de productos insustituibles que igualmente en los últimos años vio caer niveles de ventas son los medicamentos, rubro en el cual en 2018 cerró con una caída interanual del 1,86% en cuanto a las cantidades vendidas de diciembre y, en el corriente año, no muestra señales de recuperación: la venta de medicamentos disminuye 2,6% en el primer bimestre.
Todos estos se tratan de rubros típicamente “inelásticos” respecto al ingreso, debido a su carácter de insustituibles en la canasta familiar.
Para finalizar, el informe remarca: “El fenómeno de desplome en el consumo es pernicioso sobre la economía en más de un sentido. Por un lado afecta la recaudación, lo cual atenta contra la posibilidad de cumplimiento del programa de déficit cero. Por otro lado, incide sobre la realidad microeconómica de los comerciantes, muchos de los cuáles no pueden hacer frente a las nuevas condiciones y deciden reducir su estructura operativa o bajar persianas”.