Hace días regresó de Estados Unidos. Tiene 68 años fue a una clínica privada ante la aparición de síntomas compatibles con coronavirus. Los médicos quisieron internarla y se fugó del nosocomio. Fue buscada por la fuerza pública y en el Hospital de Quilmes se le hizo la prueba por posible coronavirus.

Luego de presentarse en una clínica privada por tener fiebre, dolor de garganta y tos, y asegurársele que debía quedar internada, la irresponsable se retiró del centro sanitario, quienes dieron el alerta a las autoridades. Luego la Policía y una unidad del 

SAME se apersonó al edificio de Conesa 132 del centro quilmeño para trasladarla al Hospital de Quilmes a que se haga los isopados.

Finalmente, la mujer, su esposo y su hija, fueron trasladados y obligados a hacerse los estudios. Hecho por el que tomó intervención al Juzgado Federal.

Mientras tanto, por las redes sociales sus propios vecinos la denunciaban por presuntamente violar la cuarentena.