Ante los gravísimos hechos de público conocimiento que derivan en al menos 20 muertos y la internación de decenas de consumidores, estamos conmovidos por la realidad que nuevamente nos golpea, esto hace visible lo que parece que algunos tratan de invisibilizar, desde la Mesa Nacional de Organizaciones que trabajan en Adicciones acompañamos en el dolor de tantos, una situación que desde hace años se da lenta y progresivamente y hoy nos toca con una virulencia que nos impacta. La Argentina desde hace años tiene graves problemas con el Consumo de drogas, según la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD) Organización de los Estados Americanos (OEA) en un estudio realizado en todo América, es decir, que abarca América del Norte, Centro, Sur y Caribe, incluyendo 23 países. Argentina se encuentra primera en consumo de alcohol entre los estudiantes de enseñanza secundaria con un 52 %. También se encuentra primera en población general. Respecto al consumo de cocaína la Argentina se encuentra 2°, después de EEUU. Y en consumo de Marihuana Argentina se ubica 6° después de Jamaica, Canadá, Chile, EEUU, Uruguay.
Estos números son alarmantes, pero lo que es aún más preocupante, es que se este haciendo tan poco para revertirlo. Todos los indicadores estadísticos marcan una tendencia al alza cuando en otros países de la región se han amecetado el consumo y en otros inclusive ha disminuido.
Nos asombramos y repetimos “Cocaína Envenenada” Acaso la Cocaína no es un veneno en sí misma. De que estamos hablando. Es necesario que se implemente un Plan de Prevención a Nivel Nacional con su consiguiente presupuesto y qu se regule la publicidad sobre consumo de alcohol y fármacos. Con respecto a la asistencia, nos preocupa que desde algunos estados provinciales la política sea la Reducción del Daño, cuando esta debería ser una estrategia terapéutica. Por otra parte, es necesario discutir la voluntariedad para acceder a los tratamientos dado que los consumidores intoxicados por la sustancia según los especialistas no están en condiciones de tomar decisiones, como también los familiares.