Lic. Patricia Salinas. Psicóloga. Socióloga. MN 70401
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Durante la Pandemia, cuarentena, reclusión obligatoria, hay ciertos temas que vuelven. Ya sea en los medios, o en los dichos, o quizás a veces esto es casi lo mismo, hay una serie de “ tendencias” . Incluso en los diarios, hay gente que escribe sobre cualquier cosa aunque lo que se pueda aseverar sea nada. Es como si de esa forma se llevaran puestos todas las incertidumbres, incluso la de la muerte misma. Por otro lado, consejos, tips sobre el bien y el mal, sobre si está bien dejar a los niños con las pantallas, o si por el contrario está mal y estos se volverán robots como secuela de la misma. Todo tipo de consejos y opiniones. No hay por el contrario consejos para sobrellevar los consejos.

Hace un tiempo, antes de la pandemia, venia escuchando que la sociedad de la lectura está acabada, que no había tiempo para leer, que esta era una práctica en desuso, dado el apremio actual. En esta pausa, yo personalmente he tenido la suerte de no distraerme de mis lecturas, quizás seguramente porque  tengo ciertas cuestiones sino aseguradas un poco mejor resueltas que otros. Pero no creo que sea el único motivo.  Recuerdo tener 10 años y pensar que no importaba lo malo que pasara, yo tendría mis libros, recuerdo el alivio de haber encontrado esa sensación de no estar sola en el medio del mundo, aunque fuera hija única, aunque  el mundo se mostrara hostil, como fuera yo encontraría consuelo en las hojas. Las del libro, las de los arboles también, pero acá quería hablar sobre las hojas de los libros, también sobre las hojas en las que anotamos, los que anotamos los casos de los pacientes. Ciertamente no se trata de historias clínicas. Se trata por el contrario de historias vivas.  No repiten síndromes, conjuntos de síntomas, no, se trata de letras vivas no de cuadrantes a completar.

Se preguntan entonces si es posible un análisis en pandemia, si este tiene sentido, si incluso prescindiendo de la mirada, con la voz “sola”, esto valdría como un psicoanálisis, al modo de los psicoanálisis que conocíamos hasta el momento.  Me pregunto cómo podría esto no suceder, como se podría no tocar el cuerpo con palabras.  Con las palabras de las que está hecho pienso, ya que si incluso los libros de autoayuda logran tocar algo de lo general, porque  al psicoanálisis le depararía una duda mayor. Odio a los libros de autoayuda, pienso que son basura y que denigran al sujeto, diciéndole lo que tiene que hacer como si de un idiota se tratara. Lo cierto es que casi siempre ni tienen autores, sino que estos son fantasmas, así que me digo que es un odio estúpido, la famosa pólvora en chimango. Volviendo a si el psicoanálisis, es posible en pandemia, pienso que es tan posible, como el deseo que subyace a las palabras,  depende del analista y del analizante.  Por otro lado sucede, así que posible es. Además, acaso el amor, en pandemia, es imposible, con sus distancias, sus cuidados, sus confusiones? Creo que se trata de la misma cosa.