Así lo afirmó el Obispo Tissera en su homilía en Luján. Frase que se relaciona con las palabras del padre Ignacio Blanco, quien alertó sobre la situación social

Contundente fue el mensaje del Obispo Carlos José Tissera en Luján. Mensaje que marca cuál es la situación que atraviesan miles de compatriotas: “No es posible morirse de hambre en la Patria bendita del pan”, remató.
“Este año venimos a Luján para que la Virgen nos enseñe a escuchar a Dios y a los hermanos que caminan con nosotros. Hay mucho dolor en los corazones, causados por la pobreza creciente y la desprotección; desilusión por las promesas incumplidas y por la indiferencia de muchos. Hoy mucho enojo y descontento, desencanto y dolor por el menosprecio. La riqueza se concentra en pocas manos y la mesa de la mayoría de los argentinos se vacía, destruyéndose las fuentes de trabajo, pilar de un verdadero desarrollo. “No es posible morirse de hambre en la patria bendita del pan”, afirmó compungido Tissera.
Las palabras del Obispo se relacionan con las emitidas por el cura quilmeño Ignacio Blanco, integrante a Opción Por Los Pobres, quien cuestionó las políticas económicas del Gobierno y alertó por las necesidades que se ven en los barrios más carenciados.
“Esto lo dice el mismo Jesús en el evangelio, si a alguien le falta es porque a otros les sobra. Esta corrida (cambiaria) no se da porque sí, porque fue la tormenta o se confabularon las estrellas para que a nosotros nos vaya mal. Acá hay negocios que hacen unos pocos a costa de la pobreza de muchos”, analizó en diálogo con el programa Sintonía Fina, por Radio Milenium.
El religioso cuestionó las políticas del Gobierno nacional al señalar que “se multiplican comedores que se estaban cerrando o merenderos que están apareciendo por todos lados, cuando en la anterior gestión la gente estaba empezando a comer en su casa”.
Tras señalar que se están cortando las changas y el trabajo informal, el cura opinó que “el desmantelamiento del Estado es notable” en la administración de Cambiemos y lamentó que “lo que más pide la gente es comida”.
“Nosotros tenemos una casa de retiro, que es un lugar para los pobres, y el cura que está a cargo nos decía que hay una despensa que hay para los retiros, pero que se va vaciando por la cantidad de gente que viene a pedir”, aseguró.
Por otra parte, el sacerdote consideró que los saqueos que ya se generaron no son premeditados, ya que no ve “gente en los barrios organizando” este tipo de delitos y dijo que esos “son análisis muy básicos para buscar culpables”.
“Acá hay vecinos de buena voluntad que abren su casa para que los demás no se queden sin un plato de comida, lo que se ve también en la necesidad es esa maravilla de la solidaridad”, precisó.