(Por Christian Skrilec)
Mientras en Cambiemos el esquema de reelecciones se consolida pese a la “tormenta”, Cristina mejora su imagen y la intenCión de voto con el paso de las semanas. El plan “B” de Vidal presidente parece haber naufragado entre el protagonismo de Macri y los aportantes truchos. Los intendentes oficialistas se atan a la Gobernadora jugando al distraído con la crisis económica. Los intendentes peronistas del conurbano están condicionados por la posible y hasta ahora inevitable candidatura de Cristina, que les impide sacar los pies del plato por temor a una derrota.
En ese marco es donde los dirigentes nacionales de distintos partidos, sin liderazgo claro y sin plafón electoral sólido, imaginan una “tercera lista” o tercera opción de cara al 2019. El senador Miguel Pichetto, convertido en un exegeta de la política nacional afirma que “los que analizan la política no pueden caer en el error de creer que Cristina Kirchner o Macri no van a ser candidatos. Cristina será la candidata de Unidad Ciudadana y Macri de Cambiemos”, encuestas mediante esa afirmación parece certera. Las dudas aparecen cuando el mismo Senador asevera que el Partido Justicialista presentará una opción más en ese menú, y lo hará cuando defina el liderazgo.
A estas declaraciones hay que sumarle el acercamiento entre el GEN de Margarita Stolbitzer, los socialistas de Miguel Lifschitz, los radicales de Ricardo Alfonsín, y el dúctil Martín Lousteau, cigoto de una nueva alianza a la que el “massismo” no quiere dejar aislada. La tercera opción podría ser una multisectorial heterodoxa, un frente electoral al que difícilmente podría encontrársele una racionalidad prospectiva pero si un común denominador de necesidades políticas.
En el peronismo sobran candidatos para una lista de unidad sin Cristina, lo que le faltan son votos: Urtubey, Massa, Randazzo, el propio Pichetto entre otros audaces. A ellos pueden agregársele dos que creen que pueden sumar al “cristinismo” sin perder demasiado del “pejotismo”, uno es el ya auto-lanzado Felipe Solá, y el otro el próximamente resucitado Daniel Scioli.
Lo cierto es que los únicos liderazgos concretos son los de Macri y Cristina, y ninguno de los dos permitió ni permitirá una construcción que no sea referencial y de respuesta vertical a sus figuras. No hay Cambiemos sin Macri, pese a las vocinglerías de la diputada Carrió o la protesta de los gobernadores radicales. Como tampoco hay “kirchnerismo” sin Cristina. La tercera opción, sea exclusivamente peronista o un frente electoral heterodoxo, debe encontrar un líder, y la única ventaja que tiene para su construcción son las Primerias Abiertas Simultaneas y Obligatorias (PASO).
A casi un a un año de la elección primaria los jefes comunales de la región juegan su destino a las ciencias adivinatorias, y posiblemente estén más condicionados que nunca. Todos sufren la erosión del humor social por la situación económica, las protestas gremiales en los estamentos públicos, el recorte presupuestario y la falta de obras de envergadura. Los intendentes de cambiemos se someten a la suerte y llevan una estampita de la “santísima gobernadora Vidal” en su billetera, y consideran que una tercera opción fortalecida por el empuje de los grandes medios y un kirchnerismo deteriorado por futuras acciones judiciales pueden darles el margen para el triunfo.
Para los peronistas es más difícil. Cansados del kirchnerismo duro y de La Cámpora, la tercera opción aparece como una tentación y como un problema. Una Cristina candidata a Presidente pone a su lista en alrededor de los 40 puntos en la Tercera Sección, y ese número los obliga casi naturalmente a volver a recorrer el camino de la obediencia. Para intendentes como Mussi en Berazategui o Cascallares en Almirante Brown, donde Cambiemos carece de chances y candidatos para enfrentarlos, una tercera opción les permitiría poner condiciones. En distritos como Avellaneda (Ferraresi) o Florencio Varela (Pereyra-Watson), el primero por la influencia de la Ciudad de Buenos Aires y el segundo por la ruptura interna, el surgimiento de otra fuerza política filo peronista de arrastre nacional pondría en riesgo su continuidad en el poder a manos de Cambiemos.
Gracias por leer.