Por Carla Rodríguez Miranda

 

A partir del decreto presidencial que, entre otras medidas de restricción, implicó el cierre de las escuelas, la incertidumbre sobrevoló y generó que cientos de madres y padres se congregaran el pasado lunes en las puertas de las escuelas en Quilmes.

¿Hasta cuándo?

El decreto presidencial planteó que por dos semanas las escuelas estarán cerradas y las clases, en el mejor de los casos, serán a través de zoom u otras plataformas. En otros casos, fotocopias que las docentes dejan en el kiosco más cercano a la escuela o Whatsapp. Pero, como advierte una autoridad de una escuela pública del centro de Quilmes, muchos padres son analfabetos por lo cual no los pueden ayudar con las tareas escolares.

De acuerdo con las declaraciones de Mario Lozano, Secretario de Educación, Culturas y Deportes de la Municipalidad de Quilmes, el semáforo epidemiológico está en rojo en los indicadores “Niveles de Transmisión” y “Razón entre casos nuevos entre las últimas dos semanas y las dos semanas anteriores” mientras que el “Porcentaje de unidad de camas de terapia intensiva” está en amarillo. Por ello plantea que urge minimizar la circulación. El regreso a las aulas está supeditado a tales ítems.

Asimismo, un gráfico sobre las tendencias de movilidad muestra el aumento de circulación a partir de marzo en la Ciudad de Buenos Aires (CABA). No obstante, no hay datos específicos sobre el movimiento de personas que genera la apertura de las escuelas en Quilmes. Hay decenas de escuelas, que hace más de un año, no están abiertas o concurren muy pocos estudiantes.

Por otra parte, Lozano aseguró que el 50% de los docentes en Quilmes están vacunados. No obstante, las fuerzas de seguridad o los trabajadores que están expuestos a la concurrencia de personas con protocolos muy laxos, a diferencia de las escuelas, no alcanzan tal cobertura.

La demanda hacia las escuelas privadas

Los colegios de gestión privada de la ciudad manifestaron un tímido pronunciamiento a fuerza de la demanda de los padres. Sostienen que están trabajando junto a otros colegios de gestión privada de la provincia de Buenos Aires para elevar el reclamo de la presencialidad a las autoridades competentes. Este escenario que cada institución responde de manera unilateral frente a un reclamo general de los padres.

Ante el sigilo institucional, un número considerable de madres y padres presentarán el recurso de amparo esta semana para elevar el reclamo a las instancias judiciales.

La escuela como un halo de libertad

Para miles de niños y niñas, que viven en el conurbano bonaerense, la única manera en que el Estado está presente es la escuela. Y el espacio de resolución de situaciones sociales donde se vulneran los derechos del niño es la escuela.

La historia de Juan, Fernando y Eliana[i] se repite en muchas escuelas del distrito. Juan tiene 10 años y cursa 3º grado en una escuela pública. No sabe leer ni escribir. Su madre tiene 43 años y 8 hijos. Ella tiene cáncer uterino y HIV, entre otras enfermedades. Vive con el padre del nene y el padrino. Y sostiene que Juan es el único que está ahí -su casa- para limpiar su vómito.  Desde que comenzaron las clases, Juan se levanta a las 6 de la mañana porque, según su madre, “él está contento de venir a la escuela por eso se levanta tan temprano”. Pero ante el cierre de las escuelas, el Estado le quitó el único espacio de contención que le queda a Juan.

Fernando cursa el nivel primario. Tiene a su mamá y seis hermanos. Durante una conversación entre Fernando y una docente, ella identificó que el nene tenía un sarpullido en sus manos. Las autoridades de la escuela se contactaron con la pediatra de la salita más cercana quien infiere que es sarna. Coordinaron un horario para que la madre lo llevara de urgencia. Hasta el momento Fernando no asistió.

Eliana de 11 años tenía una actitud desafiante ante sus compañeros y docentes en la escuela. Pero un día pudo contar a sus amigas del colegio que era abusada por sus hermanos. De inmediato la escuela intervino y realizó la denuncia policial. Eliana se fue a vivir a la casa de una amiga hasta que no pudieron mantenerla y, a pesar de ser abusada por sus hermanos, tuvo que volver a esa casa y vivir con quienes abusaban de ella.

¿Acaso el cierre de las escuelas no es una forma de abandonar a miles de niños y niñas que viven en el conurbano bonaerense?

[i] Los nombres de los niños fueron cambiados para proteger su identidad.