Tengo el orgullo de haber sido electa diputada nacional gracias al apoyo del pueblo de la provincia de Buenos Aires y, muy especialmente, al de mí querida ciudad de Avellaneda. 

Es mucho lo que podemos hacer trabajando juntos. Sobre todo, desde el espacio político que integro junto a Sergio Massa desde hace tanto tiempo, que siempre tuvo como objetivo mejorar la situación de los trabajadores, jubilados, estar al lado de las PyMes y de todo el sector productivo que es tan importante en Avellaneda.

Tenemos una agenda legislativa poderosa en la que venimos trabajando y lo vamos a seguir haciendo con toda la fuerza. Ese es mi compromiso.

Pero ahora son tiempos de agradecer. Y quiero agradecer también a mi familia. Porque tengo muy claro que soy producto del esfuerzo del trabajo de mis padres, de su esfuerzo enorme, de la educación a la que pude acceder gracias a la movilidad social ascendente que nos brindó el peronismo. Nada me fue fácil. El sacrificio y esfuerzo que implica ejercer  la función pública de manera responsable, no me impidió seguir formándome y alcanzar un doctorado hace muy poco tiempo. Logro al que le doy un valor enorme porque es la reafirmación de esa vocación aspiracional que nos legaron.

No quiero ser autoreferencial. Nunca lo hago. Pero creo que vale rescatar ese esfuerzo y ser agradecida. Sirve como enseñanza. También para inspirar. Son momentos de agradecer, de recordar a los que ya no están entre nosotros pero que siento más cerca que nunca. De abrazarlos y abrazarlas. Porque son los que me dan fuerza para seguir trabajando, me llenan de alegría y entusiasmo, para empujar, para seguir adelante e intentar cada día mejorar la vida de todos nuestros vecinos y vecinas.

Gracias totales.