(por Agustín Cassano) Imagínese estar de vacaciones en la Riviera Maya luego de haber pospuesto ese viaje por la pandemia y de pronto, en medio de la tranquilidad de esas playas con aguas transparentes y con la calma como aire denominador, recibe un llamado para ir a la guerra.
Quien recibió ese llamado es Manuel Jove, uno de los pocos periodistas argentinos que se encuentra en Ucrania cubriendo la invasión rusa como productor periodístico del canal de noticias TN.
Manuel es el único periodista quilmeño allí, conviviendo con un estado de alarma permanente y con el aire viciado de tensión y paranoia, todo lo contrario a lo que vivía hace menos de un mes en las playas de México.
Desde Kiev, Manuel atendió a El Suburbano para contarle la guerra en primera persona.

- ¿Te imaginaste alguna vez en tu carrera que ibas cubrir una guerra?
- No y sí. Es una especie de ambición periodística que nos atraviesa a todos los que tenemos esta profesión, es como la aspiración máxima. Porque mi "carrera" hasta acá, un poco la construí más hacia el periodismo político y a ese tipo de cosas. No imaginé que iba a haber una guerra en Europa en este momento de la historia.
Habían pasado los primeros 10 días de la guerra y yo estaba con mi novia en la Riviera Maya por unas vacaciones que había suspendido por la pandemia.En el medio me preguntaron si estaba dispuesto a venir y dije que sí. Te puedo asegurar que una semana antes de venir no me lo imaginaba.

- ¿Cuándo llegaron a Ucrania y hasta cuando se quedan?
- Salimos el 10, el 11 ya estábamos en Polonia y el 12 llegamos a Ucrania. Si todo sale bien, nos vamos a quedar hasta el domingo 3 de abril, porque ya pospusimos dos veces la vuelta. Estamos medio complicados porque salir y cruzar la frontera toma unos días.

- ¿Pensaste que una guerra era lo que estás viviendo?
- Un poco si y un poco no. Encontré como dos etapas:
La primera se dio cuando estuve una semana en Lviv, que es muy cerca de la frontera con Polonia.
Esa ciudad se transformó en una capital alternativa porque es donde se establecieron todas las diplomacias y las embajadas de todo el mundo. Los periodistas están usando como base esa ciudad; entonces ahí hay un poco de movimiento y no se percibe la guerra así a simple vista. Lo que ocurre es que la ciudad está muy militarizada y la gente casi que hace vida normal, más allá de que últimamente hubo ataques.
Ahora estoy como en la segunda etapa, que es Kiev. Acá ya se ve la guerra: hay trincheras en las avenidas principales, que están absolutamente vacías, y los negocios están cerrados. La ciudad es un paisaje de escombros.
La guerra no es lo que uno se imagina. No hay un par de soldados de un lado y otros del otro cagándose a tiros. Sino que hay toda una estrategia de cómo van avanzando las tropas de ir rodeando las ciudades. Kiev es un claro ejemplo porque rodearon todo y la resistencia trata de repeler esas fuerzas,es constantemente estrategia.
Hay muchas restricciones: toques de queda, restricciones para lo que podemos hacer nosotros como prensa, porque lo que no quieren es que revelemos posiciones clave de las fuerzas locales.

- ¿Qué fue lo más fuerte y duro que te tocó vivir desde que llegaste?
- Lo más fuerte y duro lo empezás a ver desde que llegas porque en la frontera con Polonia, en el paso fronterizo de Medyka,ves cómo la gente escapa y son solamente las madres con los hijos porque los hombres no se pueden ir porque la ley marcial se los prohíbe,ya que pueden ser convocados al ejército en cualquier momento.
Se van las madres con los hijos y a los pibes los reciben los voluntarios con disfraces y con canciones…es (como la película) la vida es bella, es increíble.

- ¿Cuál es para vos la imagen que ilustra esta guerra?
- La imagen que resume la guerra la encontré en una estación terminal de subte de Kiev. Nos encontramos con un lugar destruido, con los vidrios rotos, con escombros y demás. Allí había dos pibes de veintipico de años que estaban sacándose fotos unos a otros con el efecto telaraña que se gener óen los vidrios de los locales por la onda expansiva de una explosión. Ese es el resumen de la guerra hoy: la intervención de las redes, de Internet, la convivencia de esa cultura con la cultura de guerra. Hay mucha paranoia con lo que se sube a tiktok porque tienen miedo de que una publicación se pueda hacer viral y descubran las ubicaciones de los soldados.