(Por Christian Skrilec) A dos semanas de asumir como Intendenta, Mayra Mendoza mantiene la incógnita sobre el futuro gobierno municipal. Los nombres que trascendieron del gabinete no fueron confirmados públicamente y el modelo de gestión todavía es un enigma. El hermetismo enrarece el clima político y fertiliza la especulación. No obstante, Mayra y su entorno han dado señales del rumbo que quieren recorrer, esas señales sumadas a los trascendidos y a un exagera-do off de record, dan los principales trazos para elaborar un mapa del gobierno de Mendoza.
Territorio
Lo primero que se observa es que Mendoza pretende un abordaje territorial muy distinto al que nos te-nía acostumbrados Cambiemos. La periferia será prioridad. En lo que se conoce como “la herradura”, donde se ubican los barrios más castigados por la crisis, Mayra ganó la elección y está obligada a dar respuestas. Para ello será primordial la descentralización y llegar con el Municipio a todos los ba-rrios, ello implicará un fortalecimiento de las delegaciones y los centros de gestión municipal. No se descarta que la Intendenta, al menos una vez por semana, haga base en algún barrio de la periferia.
Planta política y personal
La idea de reducir la planta política del Municipio se ha vuelto una necesidad. En los últimos años, primero con Gutiérrez y después con Molina, creció a niveles insostenibles. En su momento, Gutiérrez ostentaba el récord de secretarías y subsecretarías. Molina las sostuvo y multiplicó direcciones y coordinaciones. El municipio cuenta hoy con unos 300 cargos jerárquicos. Mendoza buscará reducir el organigrama a una cantidad de cargos razonables, en principio, menos de 200.
El personal municipal, según cualquier sector o referente político, está excedido entre un 20 y un 30 por ciento del necesario. La cantidad al día de hoy supera los 8200 empleados. Hay un número considerable de personal contratado que cesa en sus funciones el 31 de diciembre, una buena cantidad en condiciones de jubilarse, y un grupo importante que se irá de la mano de Molina. Todavía se desconoce cómo resolverá Mayra la situación del personal, en medio de una crisis de empleo y bajo la presión sindical.
Relación con los sindicatos
A diferencia de gestiones anteriores, Mendoza abrirá el juego a otros sindicatos y reduciría la dependencia que adoptan usualmente los intendentes con el Sindicato de Trabajadores Municipales que encabeza Raúl “Ronco” Méndez. Desde ATE (Asociación Trabajadores del Estado), hicieron trascender que formarán parte de la próxima paritaria. Lo mismo podría ocurrir con UPCN (Unión Personal Civil de la Nación), aunque este es un gremio muy minoritario en la esfera municipal. También le daría participación a la mutual que conduce Ricardo Terrizzano, que recientemente obtuvo el reconocimiento legal.
Concejo Deliberante
El Concejo Deliberante de Quilmes es de los pocos que mantiene cierta vida institucional en la región. En distritos como Avellaneda o Almirante Brown, se han transformado en escribanías, y en Berazategui, en una mera dependencia de segundo orden. Ese sustento político del HCD local suele sostenerse en la falta de mayorías propias de los intendentes a los que les toca gobernar. Si bien Mayra tampoco cuenta con esa mayoría y tiene enfrente un bloque opositor de once concejales, la idea de terminar con la concepción del “toma y daca” con el Concejo sobrevuela en el nuevo Ejecutivo.
Género
Mendoza tiene casi la obligación de generar políticas de género activas y eficaces. Mayra, fundamentalmente en los últimos años, se convirtió en una militante feminista, con un fuerte protagonismo en el Congreso de la Nación en temas como la violencia de género, la inclusión de minorías y el aborto. Es de esperarse que durante su gobierno se ejecuten acciones tendientes a abordar estos problemas. Para ello fortalecerá las áreas competentes.
Austeridad
En la misma línea que viene sosteniendo el gobernador electo Axel Kicillof, la futura Intendenta pretende establecer la austeridad como un valor de gestión ante la crisis actual. Para ello se plantea la reducción de gastos superfluos, limitación en las contrataciones, cambios en la escala salarial jerárquica, y reducción en pautas publicitarias entre otros ítems.

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