En la nota de opinión aparecida en laseñalmedios.com.ar, bajo el título "El problema no es la terciarización", y que lleva la firma con seudónimo de Gauchito Gil, se busca demostrar que el problema en los planes "no es la intermediación". Y añade que "la clave de la «economía popular» es su desorganización, en contraposición con la economía tradicional, organizada por sindicatos en cuanto a la defensa del trabajo y por las organizaciones empresarias en cuanto al capital. Los miembros de la 'economía popular' suelen cumplir como pueden con ambos roles, y sin embargo no tienen organización alguna ni visibilidad ante el Estado".

Paralelamente, y tal como informáramos desde este medio sobre el partido político que piensan armar desde el Movimiento Evita esencialmente, surgieron ya los primeros nombres para esta "guerra de trincheras", como tituló el medio digital LetraP en una muy buena nota de la colega Macarena Ramírez. El medio Platense primereó dando a conocer algunos de estos referentes que estarían en esa primera linea de fuego como candidatos en los distritos.

Se sostiene desde LetraP que en la Primera Sección Electoral, donde tiene a su única intendenta, Mariel Fernández (Moreno), quién irá por la reelección, el Movimiento Evita dará pelea en cinco municipios: San Martín, conducido a distancia por el ministro de Obras Públicas Gabriel Katopodis, donde sería candidato el diputado nacional Leonardo Grosso; Tigre, distrito gobernado por Julio Zamora, con la postulación del actual subsecretario de Economía Popular del Ministerio de Desarrollo de la Comunidad, Federico Ugo; Ituzaingó, comandada desde 1995 por Alberto Descalzo, con la candidatura de Natalia Peluso, directora de Experiencias de Educación Cooperativa y Comunitaria del ministerio de Educación de la Nación; y en dos distritos con menor volumen de la sección, Marcos Paz, con la candidatura del concejal Ignacio Medina; y Navarro, con la postulación de Daniel Yuse, coordinador Nacional de Municipios Sustentables.

Junto con La Matanza, en la poderosa Tercera Sección electoral, bastión histórico del peronismo, la organización social planea disputar la intendencia de Lomas de Zamora, donde manda Martín Insaurralde, jefe de Gabinete bonaerense y socio político de Máximo Kirchner; planta la candidatura de Juan Navarro, actual funcionario del INAES, hijo de Fernando Navarro y autor de una furibunda carta contra CFK. A estos dos distritos se suma Berazategui, tierra del histórico barón Juan José Mussi. Allí, el Evita impulsa al referente distrital Matías Aguirre.

En el Conurbano son tres los distritos donde plantarán candidatos: En la Tercera sección, el concejal y director nacional en Jefatura de Gabinete, Agustín Balladares, irá por Lanús; en la Primera Sección, la concejala Lis Díaz se presentará en Tres de Febrero y en Vicente López, el concejal Joaquín Noya. En esas Secciones también tienen armado y referentes para candidatearse en Lobos (Tercera), con la concejala Milagros Moya; y en Suipacha (Primera), con el dirigente local José Echeverría.

En el interior bonaerense, la lista de dirigentes del Evita se completa con la concejala Paola Enrico en San Nicolás y el concejal Ricardo Bini en Rojas, ambos municipios ubicados en la Segunda sección. También presentará candidaturas en la Cuarta: el concejal Fernando Maidana, en Bragado, y la referente Micaela Román, en Chivilcoy. En la Quinta, el concejal Nicolas Carrillo irá por Tandil; en la Sexta, la concejala Paula Echeverría buscará quedarse con la candidatura en Bahía Blanca; y en la Séptima, el consejero escolar Ariel Rodríguez disputará la comandancia de Olavarría.

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"El problema no es la terciarización", por Gauchito Gil

Aca no se trata de elegir entre Pérsico o el Arcangel San Miguel. Aún si pérsico se parece mucho a Carlos Marx o a Papá Noel, los tres tienen barba, dicen que me dieron mucho y no me dieron un carajo.

Aca se trata de elegir entre Persico y Milton Friedman. ¿Cómo? Sí, Milton Friedman inventó en su guerra contra las izquierdas, los populismos, y el comunismo, el «impuesto negativo de la renta». Cómo sería eso? Darle un subsidio (impuesto negativo) a todo el mundo que tenga ingresos menores a un determinado ingreso. Como consecuencia, se establecía una política social universal, directa desde el Estado, que subsidiaba a aquéllos que no tenían ingresos. Sí, el Ingreso Básico Universal lo inventó Milton Friedman. ¿Se volvió peronista? ¡No! Era el instrumento para desarmar los sindicatos, desarmar las leyes laborales, sin caer en excesiva pobreza. Aislar, desorganizar la población.

La economía popular existe, es trabajo y es capital. No es nada para romantizar, suele ser una economía sin derechos y desorganizada, descapitalizada, y precaria. No es, como le gusta decir a Pérsico, por fuera del mercado. El mercado, el capital está ahí en el banquete, esa economía cumple roles de mierda para que el capitalismo pueda encargarse de otros roles. Esa división de tareas no es inmune a las necesidades del capital. Lo que es, es por fuera del Estado: sin leyes, sin organización, sin organismos que vigilen, sin regulación ni fiscalización. Es una flexibilización laboral por interpósita persona ante un Estado impotente o que mira para otro lado. Viendo declaraciones recientes de Cristina, (pero tambien otras anteriores de Alberto, o Kulfas), incluso la política de nuestro espacio ignora.

Desde ya, que alguna organización social cobre de intermediación para el acceso a una política social que hoy es de subsistencia absoluta, es infame. Y no es peronista. Pero también en este sentido a los trabajadores les «cobran intermediación» los sindicatos y las obras sociales por el solo hecho de acceder a un trabajo (a veces con salarios bastante bajos). Ese argumento bordea peligrosamente lugares liberales. De hecho, hoy en el Potenciar existe la posibilidad de cambiar de unidad de gestión (lease, cambiar de orga social), lo cual en términos pragmáticos puede fomentar la competencia y reducir el riesgo de «intermediación». Esto lo hizo Alberto y calculo que se celebra. Y sin embargo ¿qué otra cosa era la Ley Mucci sino una estrategia para partir los sindicatos únicos por rama para que «compitan» entre sí? Y los peronistas lo hemos combatido como una forma de fractura de la organización obrera. De nuevo, es una crítica liberal.

El problema no es la intermediación. Pensar en la intermediación en sí es algo liberal, porque es pensar «natural» en una relación entre Estado-individuo, y por lo tanto, también Mercado-individuo. Acaso la UIA no es un intermediador entre las empresas y el Estado? ¡Pucha, que ya lo sabía Adam Smith, que no la puso en su vida! Si no te intermedian los tuyos, te intermedian los otros.

La clave de la «economía popular» es su desorganización, en contraposición con la economía tradicional, organizada por sindicatos en cuanto a la defensa del trabajo y por las organizaciones empresarias en cuanto al capital. Los miembros de la «economía popular» suelen cumplir como pueden con ambos roles, y sin embargo no tienen organización alguna ni visibilidad ante el Estado. Esto los deja afuera de la seguridad social, los derechos del trabajo, la representación gremial, el crédito, el lobby etc. Y el que no se organiza para llorar, no mama. Las organizaciones sociales existen para eso: para, muy fragmentariamente, suplir esa falta de organización.

Seguro, en las crisis, la caída de los ingresos fuerza a la gente a apiñarse en los movimientos sociales como forma de acceder a algo del Estado. Pero eso es un síntoma del problema, no el problema.

En todo caso, la discusión que tenemos que dar es qué hacer con la economía popular hoy que estamos en recuperación gradual, la pobreza va a empezar a descender, va a seguir bajando el desempleo, pero vamos a seguir teniendo cinco millones de gente precarizada y más falsamente inactiva. A esa gente, que ya trabaja, hay que formalizarla, darle un monotributo, organizarla, darle créditos, capacitación, tecnología, constituir un actor en el mundo del trabajo y también del entramado productivo. Y está claro que las altas y las bajas de ese monotributo de acceso para la seguridad social, deben ser gestionadas por el Estado, no por los movimientos sociales. Hay que nivelar para arriba ese desnivel. Y después hay que construir puentes para poder conectar este mundo con el mundo del trabajo dependiente del privado, del trabajo estatal, y del mundo empresario. Y las organizaciones sociales tienen que pasar de ser un piso contra la miseria a ser organizaciones gremiales de una parte de la sociedad, tienen que ser la UIA y la CGT de estos sectores.

El problema no es la tercerización. El problema es seguir viendo a este sector como una política de asistencia y no una política laboral, productiva y tecnológica. El problema es la falta de derechos, el problema es la condición de miseria. Y la política está más preocupada por el impuesto a las ganancias o por que viajemos a Cancun que por ese sector. Y está más preocupada por asistir que por construir. Y los movimientos sociales a menudo son parte de este problema.

Hay una anécdota de la cual ignoro su veracidad, que dice que Menem dijo que De la Rúa cayó por «no regar de polenta las villas».

Ni regando de polenta con comedores, ni regando desde un helicóptero con plata, se sale de la marginalidad. Se necesita cubrir la totalidad de la Argentina con políticas de producción y trabajo.