Cualquier cosa que hagas mil veces es mucho. Buscá el ejemplo que se te ocurra con la actividad que vos quieras. Hasta las acciones de nuestra vida cotidiana repetidas mil veces parecen absurdas o infinitas. Es más, si te dijeran que tenés que hacer mil veces algo, otra vez, lo que se te ocurra, parecería más un castigo que un premio.

En este caso estamos en la edición número mil de un semanario, y aunque no lo creas, habría que caminar con esfuerzo la Provincia para encontrar otra publicación periódica que se mantenga durante tanto tiempo. En la región, no la hay. Hubo semanarios que desaparecieron, otros que dejaron de salir semanalmente para hacerlo quincenalmente o mensualmente y otros que se limitaron a hacerlo eventualmente. También existen las publicaciones que migraron a la web, dejando para siempre el papel que las vio nacer.

Pero “El Suburbano” sigue, y en este rubro, el periodístico, la continuidad y la constancia son un éxito en sí mismo.

Para editar estas mil ediciones tuvieron que pasar más de veinte años, y en esos años pasamos todos. Pasaron jueces y comisarios, funcionarios y políticos, crisis económicas, conflictos sociales, gobiernos de toda laya y periodistas de toda clase. Sólo en Quilmes pasaron cinco intendentes y más de un centenar de concejales.

Escribí la “Antitapa” del semanario durante diez años. Mi primera nota editorial, ubicada en la contratapa, fue publicada la última semana de febrero del 2010, y su título fue “Trece, número equivocado”, allí contaba las peripecias del entonces intendente Gutiérrez para quedarse con el comando del Concejo Deliberante de Quilmes y las dificultades para conseguir los trece votos necesarios. Mi última nota, publicada en marzo del 2020, se titulaba “El  contexto de Mayra”, y hacía referencia a la situación política del distrito sobre la cual Mayra comenzaba a desandar su mandato.

Durante unas  440 ediciones y otras tantas editoriales escribí lo que quise y como quise. Durante diez años sólo tuve una objeción de los editores, solo una, y se refería a una oración en un texto claramente crítico para el gobierno de entonces, y tenían razón, el tono era desmedido. Escribir sobre política no es gratis y la única forma de hacerlo es sin censura.

Por eso hay que reconocer estas mil ediciones de un medio periodístico, por la libertad de expresión y de trabajo, por la voluntad y el esfuerzo, y por ser parte de una ciudad que necesita que la informen.

Gracias por leer.