Niños pacientes a la espera de operaciones urgentes en el hospital Pedro Elizalde se encuentran sin que los puedan intervenir porque el tomógrafo de cirugía se rompió.
Silvia Bettone, mamá de Joaquín un nene de nueve años, explicó cual es la situación que le toca vivir a su pequeño hijo: “mi nene tiene Arnold Chiari tipo. Esta enfermedad no tiene tratamiento , solo mejora con operación. Él fue operado en diciembre del año pasado porque una de las cosas que le produjo esta enfermedad es hidrocefalia y tuvieron que colocarle una válvula de derivación ventriculoperitonial”.
“También tiene un pequeño retraso motor en sus piernas y si no se opera su columna va a doblarse por ende todo su cuerpo, mi hijo tenía que ser operado el 31 de julio y tres días antes, me llamaron del hospital para darme la noticia de que se había roto el tomógrafo de cirugía y que no podía realizarse la operación. Hay muchos niños a la espera de que los operen”, aseveró la angustiada mujer.
Con respecto a la respuesta que le dan los especialistas, indicó: “Los médicos me dicen que el pedido de reparación ya está hecho pero que no tienen respuesta. El tomógrafo es viejo, ya tiene once años”.
Luego, casi como un ruego, Silvia pidió: “Si tuviera la posibilidad de hablarle a quienes tienen la posibilidad de solucionar este problema les diría que no pueden quitarle los derechos a la salud de los niños y que es inhumano que tengan en esas condiciones a un hospital de alta complejidad tan importante para los chicos”.
Las madres y padres de los pacientes del ex Casa Cuna se organizaron a través de un grupo de WhatsApp y decidieron que este viernes, alrededor de las 11 de la mañana harán un semaforazo afuera del hospital.